miércoles, 20 de noviembre de 2013

Solbes



            Tengo material de sobra para escribir las “Memorias de Juan el de Cartajima”, buen amigo del que se podría decir que pasó al mundo de lo desconocido, o sea: que no existe dios que lo conozca a pesar de su dilatada vida, sus sabios consejos y su dulce recogimiento en ese pueblo, Cartajima, de la bella Serranía de Ronda; pero jolines decir toda la verdad que me ha contado, al calor de una chimenea al tiempo que tomábamos café de pucherete puede poner colorado a más de uno, incluido al mismo Juan.

            Los políticos, y más si han sido presidentes de Gobierno o ministros de él, son muy dados a escribir sus vivencias, y no sé por qué a no ser que porque tienen el éxito asegurado ya que sus fieles hacen filas en los Grandes Almacenes para la compra y posterior rúbrica de su dios terrícola.

            El que fuese ministro de Economía, señor Solbes, ha publicado una especie de recordatorio de su paso por las cercanías de José Luis Rodríguez Zapatero, y se ha armado un poco de revuelo.

            Dicho revuelo viene dado porque el economista data en su libro que entregó un papelito a ZP en el que le anunciaba las medidas drásticas que había que tomar ante la miseria que se nos venía encima; el hombre que fue pieza viva de una constelación interplanetaria junto al gran espía Obama, ha asegurado que no le consta la entrega de la “papela”; y ahora nos toca a nosotros y vosotras, pobres parias de la vida, averiguar quién miente.

            Como soy un vicioso de la política, pero no un vividor de ella, recuerdo aquel debate televisado entre un tal señor Pizarro (PP) y el eterno Pedro Solbes con motivo de una campaña electoral; por activa y pasiva, y con cara impasible, mucha cara, el autor de las Memorias negaba una y otra vez la crisis que se nos venía, quiero creer que porque él no la iba a sufrir en sus melifluas carnes. Mintió, y no es ponga una pica en Flandes por el hombre que ascendió a la “miembra” a altas cotas de poder, pero creo que Solbes es un cuentista que no merece ser leído.

            Me decía mi amigo Juan: “La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge”, creo que en Solbes se dan los dos hechos.

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