miércoles, 9 de octubre de 2013

Solo





Así: solo. Una mesa, silla, flexo, papel, lápiz, ordenador y una serena pieza musical.

Nada más. Nadie más. A lo sumo un cigarro, fiel acompañante que conmigo se quema sin lamentarse jamás.

Solo. Ejerciendo el preciado don de pensar.

Conmigo, en íntima comunión, estoy acompañado.

¡Qué gozoso placer se obtiene de la propia contemplación! En mí, muy adentro, se encuentra toda la vida.

Siento mi corazón latir y latir. En cada flujo y reflujo, existe un borbotón de vida, un impulso de amor.

Dentro de mí está todo. Ríos y afluentes que se entrecruzan conformando la red arterial, fluida y roja del amor.



(De “Meditando en pecado” de José García Pérez)

2 comentarios:

  1. Solo, sin soledad, en íntima compañía... qué preciados son esos momentos. ¡Besos maestro!

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  2. Cada uno de nosotros, ya sabes por Pessoa, somos un universo.
    Besos.

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