viernes, 4 de octubre de 2013

Hoy es un día maravilloso



Hoy es un día maravilloso; tan lindo que lo voy a vivir con intensidad de amor. Durante este día no simularé amor, sino que mi ser va a desprender toda la energía que un cuerpo en tensión de amor puede ofrecer.

            Quiero al día y a la noche; quiero lo concreto y lo universal; quiero que se siga notando que estoy enamorado: ¡es tan maravilloso!

            Anoche volvía a llorar. No fueron dos lágrimas las que brotaron de mis cansados ojos sin dormir; fue un torrente tan fluido como maravilloso. Volví a llorar por mí.

            Nadie podrá comprender el sentido de mis lágrimas; nacen sin esfuerzo en el instante que elevo mi pensamiento hacia la felicidad. Lloré, y mientras lo hacía comprendí lo hermoso que es llorar de amor a la vida.

            Suspiré una y mil veces, y en cada suspiro un mensaje de esperanza, dañado por la razón, se escapaba a los confines de nuestro misterio. Mis lágrimas me producen bienestar; apaciguan la tormenta que los hombres acosadores crean alrededor de mentiras que son verdades.

            Estoy tecleando al ritmo de mi pensamiento, y este salta de la luz a la oscuridad. Cuando se enciende la luz, todo es un lindo amanecer, un torrente de alegría, una búsqueda de la perla, la oveja o el dracma.

            Al desvanecerse la luz, la vida se convierte en tremenda perplejidad ante la opresión de los que dicen preocuparse, y duermen plácidamente en la oscuridad de sus vidas.

            Por ello tendré que vivir los “hoy” que viva desde la perspectiva de ser el último e ir perpetuando cada instante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario