martes, 8 de octubre de 2013

El ritmo





            Al mismo ritmo; la tierra y las personas nos movemos al mismo ritmo monótono y rutinario.

            No existe lugar y momento para imprimir nuevos giros. Todo sucede igual; cada  despertar viene a deparar un nuevo  dormir. Infatigablemente despertar y dormi sin posibilidad de escapatoria.

            Necesito romper el ritmo; hacer arrítmica mi existencia. Romper el “son”, y emerger del enorme laberinto; después, vivir.

            Al inicio debe ser una hecatombe. Todo por el suelo sin posibilidad de recomponer; más tarde una delicada aventura: colocar cada trozo del puzzle en su lugar, pero en láminas diferentes. No siempre la misma lámina, las mismas piezas.

            Me he puesto un plazo de seis meses para salir de la monotonía, pero el problema es que siempre me pongo plazos.

(De “Meditando en pecado” de José García Pérez)

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