miércoles, 30 de octubre de 2013

El PSOE, uf



         En las dos primeras legislaturas democráticas (1977-79 y 1979-82) en el Congreso de los Diputados existían dos grupos parlamentarios socialistas, a saber: PSOE y PSC. Cuando Felipe González obtuvo la mayoría absoluta, su primo hermano por aquel entonces, Alfonso Guerra, pronunció aquella frase, hoy célebre: “el que se mueva no sale en la foto”. Eran los tiempos del dúo Felipe-Alfonso que un día se fue al traste y se inició el tormento para el primero; es curioso que anteriormente había ocurrido lo mismo con el tándem Suárez-Abril Martorell.

            Volviendo al principio, Guerra con su mano de hierro finiquitó al grupo parlamentario del PSC y todo quedó sobre su mando; había mucho que repartir pues eran los tiempos dorados del PSOE.

            Hace un par de días, con la agudeza que le caracteriza, Rosa Díez, a la que no se le escapa algo que pueda darle algún voto de no sé que talego, ha llevado una pregunta sobre el sobado “derecho a decidir en Cataluña” y, lógicamente, han votado en contra UPyD, un navarro y un asturiano que andan por el surrealista Grupo Mixto, PP y parte del los diputados del PSOE, y digo parte porque sus señorías socialistas catalanes se han abstenido.

            Antes de la votación hubo un subir y bajar de escaleras y trompicones de veteranos socialistas, Guerra y Benegas entre ellos, para que los diputados catalanes del PSOE no rompieran la disciplina de voto; pero nada de nada, quiero decir que Guerra pinta lo que yo en un lugar que silencio (para que no se me tache de pesado) y los catalanosocialistas votaron lo que le habían indicado desde Cataluña.

            Ojo al dato, porque el desbarajuste socialista puede ir a mayores, quiero decir a un mayor desastre electoral tanto por tierras del Barça como por el resto de la liga española que parece no comulgan con la idea secesionista de Mas.

            Entre ese detalle y el hecho de que Alfredo P. Rubalcaba desea cambiar la Constitución Española para, según parece, dotar a Cataluña de mayor singularidad, o para entendernos mejor, de mayor cantidad de euros, el PSOE, si Susana, oh Susana, no lo remedia puede pagar en votos un precio demasiado alto.

            Y yo me pregunto: ¿no existen bemoles para que se cumpla lo que está recogido en la Constitución?, pues miren que en la II República, tan añorada por tantos, suspendió en el año 1934 la autonomía de Cataluña.

            No digo que se llegue a tanto, pero se están poniendo muy pesados con el tema.

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