martes, 22 de octubre de 2013

Démonos por jodid@s


             “Acojonaditos”, todos los miembros de la Audiencia, han otorgado un “sí buana” a sus compañeros de Estrasburgo y han excarcelado a la chica que asesina, o asesinaba guardias civiles por docena; ni siquiera uno de los togados nacionales, por aquello de disimular y quedar medio bien ante la opinión pública, ha emitido un voto contrario.

            Que las cosas son como son y no tienen posibilidad de cambio, lo ha dejado bien claro el polifacético político Manuel Chaves, y gran dialéctico, pues en las declaraciones que ha efectuado a la revista americana Vanity Fair lo ha dejado medianamente claro sin que su lengua se haya trabucado un solo instante; vamos, que lo ha expuesto bien clarito. Ahí va la perla que ha dejado caer don Manuel para orgullo de todos y todas: “Da igual los controles, si un Director General quiere robar, roba”; dice, rubrica y se queda tan pancho.

            El “bueno” de Chaves, que cuando habla sube la luz, ha colocado el listón de la decencia política en la emblemática figura del señor Director General; de ahí para abajo no existe dios que trinque dinero público (sin querer me viene a la memoria aquella sentencia que grabara en el frontispicio del Congreso de los Diputados la ministra socialista Carmen Calvo cuando afirmó con total solemnidad: “el dinero público no es de nadie”), ahora bien desde ese parámetro de director general hacia arriba todos y todas l@s que quieran robar pueden hacerlo con total impunidad. En una sola tacada de su brillante forma de concebir la política, el señor Chaves, ex Presidente de la Junta de Andalucía, se ha cepillado a Interventores, Jueces, Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía, al tiempo que ha dejado campo libre para que Directores Generales, Viceconsejeros, Subsecretarios de Estado, Consejeros, Ministros, Presidentes Autonómicos o del Gobierno Central puedan ponerse las botas y como decía aquél, no sé quién, mientras otros se ponen los cascos.

            Y así tenemos al pobre Subdirector General esperando año tras año que la diñe el superior inmediato para pasar a ser trincador oficial del Reino de España.

            Creo llegado el momento, si don Manuel no rectifica lo dicho y escrito, en que podemos asegurar que formamos parte de un pueblo de toros mansos incapaces de empitonar, pero con gran cornamenta.

            Solicito el perdón de ustedes.


           

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