miércoles, 2 de octubre de 2013

Dejad





Dejad al hombre que ame al amor.
Dejadlo en su profundo bienestar hasta que embargue al hombre total y sensibilice el último vestigio que posea.
Detened por hoy la pasión y el deseo.
Conviene que hoy quede enriquecido solamente por el maravilloso impulso del amor.
Dejadlo amar; sin más.

(De “Meditando en pecado” de José García Pérez)

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