lunes, 14 de octubre de 2013

Cosas



            Durante más de veinticinco años mi existencia se movió en torno al modelo de Jesús de Nazaret, pero yo, lo que son las cosas, soy yo, y aunque no lo sigo en la actualidad me siento impulsado por su humanidad según se lee en “los dichos y hechos” que hablan de él.

            Hace tiempo, en una reunión de cristianos, aseguré que había sentido el Misterio de Dios, pero no me creyeron; también afirmé que Jesús vive en la actualidad, pero tampoco me creyeron; y me decía, y sigo diciéndome, que el Reino está dentro de mí, pero vosotr@s, queridos lectores, tampoco me creéis.

            Todos aquell@s comenzaron a preocuparse de sus “cosas”, de las “cosas del Señor, y me dejaron en la cuneta del camino que conduce a la felicidad, con el “Reino dentro de mí, pero sin ser creído por nadie.

            En la actualidad, me siento místico, o sea, revolucionario. Ya no necesito de intermediarios o brujos; me pongo en comunicación con el misterio del Amor sin el permiso de ningún “hombre de Dios”.

            “Antes era niño y sentía como niño”, decía Saulo de Tarso”; pero ahora soy hombre y no necesito de manos que suavicen mi árido camino; por ello, he revolucionado mi vida.

(De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

1 comentario:

  1. de acuerdo, y no podemos olvidar, las palabras de Jesus, "yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos" con la "iglesia que somos todos" desde Francisco, hasta el mas humilde de los hombres, con sus defecto y con su virtudes, y todos pecadores...

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