jueves, 17 de octubre de 2013

Cántaro vacío


Hoy, en el despacho de la Asociación “Marginados, Constitución y Cristianos”, se está bien en la soledad del Señor Jesús. ¡Qué bello es sentirse bien!

Es bueno pararse, algo distinto a estarse quieto; pararse es detenerse en el camino para seguir caminando.

En el silencio del desierto templo, ocupado por el Misterio del Amor, uno sabe que está como debe: sintiendo el vacío de uno mismo.

¡Sentirse en eterna oquedad! Siempre dispuesto a lo nuevo, sin miedos infantiles, es un estado que roza lo perfecto: la muerte deseada

Sentirse cántaro vacío, siempre entrando y renovando. ¡Frágil!, como la propia vasija, barro puro.

Ahora vendrán los hombres religiosos para hablar de diócesis y segunda evangelización al igual que otros años, cuando la primera de ellas, la del amor, está por estrenar.

Tendré que romper el vacío.

(De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

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