miércoles, 23 de octubre de 2013

Ay Manuel, ay Manolo Montes



            No recuerdo con exactitud el día del pasado siglo que invité a un chaval llamado Manolo Montes a que me acompañase a intentar llevar la “buena nueva” a unos hombres de Coín (Málaga) dentro de lo que se llamaba “Cursillos de Cristiandad”, y así se sigue nombrando.

            Era yo el responsable del equipo que tenía la desfachatez de hablar de los “dichos y hechos” de un tal Jesús de Nazaret, y Manolo era el encargado de hablar de lo que podría definirse como “acción cristiana”; se puso a hablar y hablar del tema en cuestión y comprendí que en su jerga cristiana se saltaba a la torera mucho de la teoría católica y se introducía, bastante más, en los actos del tal Jesús, muy especialmente en todo lo concerniente a eso de cuando te den una bofetada en la mejilla pusiera con prisas la otra para que te la partieran de verdad, huyendo de la famosa máxima judaica del ojo por ojo y diente por diente.

            Con la rapidez que me caracteriza, a pesar de mis torpes extremidades inferiores, caí en la cuenta, conste que no es que me diera de bruces en el suelo, que aquel joven hombre, Manolo Montes, era un filón para ponerlo de ejemplo, cuesta tanto encontrar esta rara clase de diamantes de lo que debe ser un ejemplo de cristiano comprometido en el mundo de los desheredados, eso que en el argot eclesiástico se conoce por “compromiso temporal”.

            Tiene mi amigo Manuel la rara habilidad de publicar una columna semanal que tiene por título “La buena noticia”, en la que narra con estilo directo un par de cosas, a saber, la noticia mala y su contraria, y ello le lleva a sus contrarios, porque los contrarios existen, a hacer verdad aquel dicho del Gran Judío que anunció “por mi causa os perseguirán”; y así, por regla general, me encuentro y leo que sus comentarios sientan mal, pero que muy mal, a algunos de sus lectores, lo que quiere decir que el anuncio de los seguidores reales del nacido en Belén sigue escandalizando a muchos que no comprenden, o no quieren comprender, que la luz hay que colocarla encima del celemín, a pesar de que hay otra frase del que practicó un auténtico “humanismo solidario” en la que afirma de que lo que “haga tu mano izquierda no lo sepa la derecha”; pero lo que no saben los detractores de Montes, me agrada más escribir Manolo, es que éste es ambidiestro.

            Es que si esto no lo digo, reviento: ¿saben por qué?, pues por que él, Manuel, aventajó a su maestro terrícola, un servidor, que se quedó en la pura teoría y él, a su estilo, es una de esas pocas personas que ejercita el amor al prójimo, pero no como mandato evangélico sino porque practica el bien como yo me fumo un cigarro, o sea, con total naturalidad, aunque le cueste las perras como a mí el malboro.

4 comentarios:

  1. Me parece, estimado Jose, que tu amistad hacia Manolo te honra, pero tampoco creo que sea un perseguido por sus ideas, un martir de la causa, como pareces plantear. Con todos mis respetos, no me parece Martin Luther King, ni a quien discrepe de Manolo y lo manifieste el KKK (después de las cosas que uno lee tanto a veces a Manolo como a "los manolos" algo m´as cerrados que por ahí campan, supongo que al menos se podrá disentir de vosotros...).
    Pero en fin, si no soy capaz de escribir acentos en este escrito, pues el teclado no funciona bien, seguramente estare equivocado tb. En cualquier caso, tu texto honra la fidelidad a una amistad, y eso hoy dia, en los tiempos que corren, ya es un lujo.
    un abrazo,

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  2. Tú, querido Antonio, como otros puedes disentir de quien te parezca oportuno, al igual que yo puedo escribir sobre lo que plazca. Sé que Manuel no es Martin Luther King, pero sí un hombre que no se esconde ante lo que él cree, por cierto creencia que en la actualidad no hace daño a nadie; pero amigo, parece estar con la recortá preparada para, a la primera de cambio, atizarle una andanada o ridiculizar sus creencias con ejemplo no edificantes de otros que dicen creer lo mismo que él. Pues sí, soy su amigo y me duelen que lo ridiculicen, pues eso es lo que hacen algunos.

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  3. Mira Antonio: Manolo no es un perseguido por sus ideas, tampoco es un mártir de la "causa" y mucho menos Luther King. Manuel es sencillamente un hombre que expone su vida de forma sencilla y es criticado sin razón por ello. Tú puedes disentir de mí, pero no me metas en el mismo saco. Gracias por reconocer que mi texto honra la fidelidad a un amigo; cosa que yo no puedo decir de otros que durante años parecían mis amigos.
    Abrazos

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  4. Supongo que todo cabemos en este mundo, y ello lo hace mejor, quiero pensar.
    Entiendo perfectamente tu último comentario sobre amigos: a mí también me sucede de un tiempo a esta parte con algunas personas, pero supongo que la vida también es eso.
    un abrazo

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