miércoles, 18 de septiembre de 2013

Paradoja




  Anoche viajé al santuario de los muertos. Estuve allí, pero no estaba porque yo estoy vivo a la vida.

  Murió un conocido. Voló su cuerpo al asfalto y su vida (?) fue partida en dos. Otros dicen que fue un suicidio.

  Estaban otros conocidos en el “camposanto”. Hablaban de todo: presupuestos, ascensores, caminos, costas, y otras veces, las menos, del conocido yacente.

  De tarde en tarde intentaban dar razones a la sinrazón de acabar con un latido de vida.

  Estaba ausente. Observaba a los vivos-muertos; a la “vida” que habla de presupuestos, ascensores, caminos, costas, y otras veces, las menos, del conocido a quien todos desconocían.

  Nadie hablaba del amor. Era momentos de cadáveres. Yo, seguía viviendo en amor.

(De “Meditando en pecado” de José García Pérez)

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