sábado, 21 de septiembre de 2013

Mirar deprisa




            Hay de todo. Personas que gustan de las cosas “a lo claro”, y seres que les agrada todo confuso.
            Como no tengo tiempo para nada -solamente para ser- me agrada otra forma de comunicación.
            Me encanta leer “entrelíneas”, amar “entrelíneas”, vivir “entrelíneas”.
            Es tan vulgar la anodina existencia, que se hace más vulgar leyendo, amando y viviendo todas las letras de todas las líneas del existir.
            A sabiendas, querido, me “salto” las líneas que no me interesan. No es necesario leerlas, vivirlas o amarlas. Son repetitivas. Reproducen la misma sensación ya percibida en la anterior línea, vivencia y amor.
            Mirar deprisa, a golpe de corazón, y entrever líneas que me agradan y líneas pesadamente vulgares, es un buen ejercicio como lector y persona.
            Voy siempre a quedarme con las líneas que “entrelíneas” me producen felicidad.

(De “Meditando en pecado” de José García Pérez) 

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