sábado, 28 de septiembre de 2013

Las Humanidades del ministro Wert


           Esto de las humanidades y de la Historia única de España que se trae el ministro Wert va a traer larga cola de pronunciamientos a favor y en contra. La mayor disidencia va a venir, con toda seguridad, de Cataluña y País Vasco, prototipos de nacionalismos de vanguardia.

            No sé si se me nota que tengo un cierto  ramalazo nacionalista, cosas de la nostalgia que llama Jon Juaristi con su libro “El bucle de la nostalgia”, cuando riega con orín los principios del nacionalismo vasco.

            Desde siempre me llamó la atención, como alumno y enseñante, el despliegue que las editoriales nacionales daban al hecho histórico conocido por Reconquista, ya saben, cuando don Pelayo, fornido él y mesándose las barbas, allá por la cueva de Covadonga, dicen que soltó el primer grito, ya famoso hoy por aquello del fútbol, de “a por ellos”.

            Abundaban por aquí, por el Sur, también por Levante, la tolerancia, cultura y libertad en una casi perfecta sintonía; convivían tres religiones: cristianismo, islamismo y judaísmo. En vez de jugar a subir piedras o a tirárselas los unos a los otros con una cierta mala leche, los andaluces se dedicaban a leer libros, gozar de la vida, filosofar, ejerce un comercio sin los sobresaltos de hoy, edificar palacios, construir acequias e irradiar cultura al resto de Europa.

            Así estábamos por la campiña del Guadalquivir, Alpujarras y la bella y dulce Axarquía, cuando aparecieron los conquistadores, una tropa formada mayoritariamente por castellanos y leoneses que, con una cruz en una mano y en la otra una espada de grandes dimensiones, pusieron a parir a la gente de buena voluntad de estos campos.

            Así las cosas, y pasado un tiempo, llegaron los reyes de Aragón y Castilla, Fernando e Isabel, y pensaron en hacer uno, grande y libre todo el territorio que pudieron abarcar con la fuerza de sus ejércitos. Lo consiguieron, y nació España, y en ella nací y a ella me debo, a ella me incorporaron mis antepasados, a los que respeto y estudio; pero por favor, no me hagan abjurar de mi pasado, de mi historia. “Los andaluces -dice nuestro himno- queremos volver a ser lo que fuimos”, y es que desde entonces estamos estancados.

            Se permitirá alguna vez que a ese trozo de historia llamado Reconquista, sea denominado y estudiado como La Conquista de Andalucía. Creo que no es mucho pedir, pues uno tiene su corazoncito.




            

2 comentarios:

  1. ¡Qué bien expresas lo que muchos sentimos! Besos.

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  2. Gracias Magda,. y sobre todo: Granada, Córdoba, Sevilla, Málaga, etc.
    Un montón de caricias..
    Pepe

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