jueves, 26 de septiembre de 2013

Lágrimas



Ayer lloré.
Solamente dos lágrima surcaron mi rostro.
Fueron dos ríos de vida.
Lloré de noche, como dicen que lloran los hombres.
No lo hice por nadie. Fue por mí.
Lloré sintiendo qué es la vida y sabiendo qué es mi vida.
Lágrimas de esperanza y desesperanza.

Sabiendo que es esperanza, ya no espero ninguna sorpresa de vida en mí.
Está todo mecánicamente milimetrado, Existen milímetros hasta en el límite de la ilusión.
Hoy, mañana y siempre será todo exactamente igual.

Nadie descubrió mi llanto. Todo dormía. Solo, sin capacidad de compañía. Nadie me acompaña en mi pensar.
Me dormí con mis dos lágrimas. Han sido mis dos únicas lágrimas de vida.

(De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

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