domingo, 15 de septiembre de 2013

La pluma



De entre varias, he tomado una pluma, la mejor de ellas: está por estrenar.

Otras ya han hablado; ésta está por estrenar. Mi pluma será vehículo de intimidades, pensamientos, sentimientos, de verdades por estrenar.

Van dirigidas a los otros, a los que están fuera, a los que esperan y a los que perdieron la esperanza de esperar.

Hay plumas que han firmado sentencias de muerte y de indulto, plumas portadoras de odio y amor, de tragedia y esperanza. Mi pluma, le mejor de ellas, la que está por estrenar, desea vaciar mi yo.

No sé, pero cuando hablo no me escuchan; cuando vivo, los otros duermen.

Hablan y farfullan, ríen y carcajean. Dinero, negocios, familia, dinero, dinero; de lo “otro”, nadie habla.

Ellos pertenecen a un mundo que no habla de ideales, que cercena a los soñadores, que no permite que las personas hagamos uso del residuo de infancia que tenemos, que prohíbe que seamos como niñ@s; es un mundo que me ahoga.

Por ello me aferro a mi pluma, la mejor de ellas, la que está por estrenar, para desde mi intimidad “hablarle” al mundo y fundirme con ella en él.

He tomado esta pluma, porque las otras ya han sido prostituidas por mí. Ésta es distinta, es virgen, está por estrenar.

(De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

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