lunes, 2 de septiembre de 2013

Inacabada ausencia



Existen palabras indefinibles, una de ellas es Amor. Creo que el amor es un estado de alucinación, una locura pasajera entre personas y una permanencia total del acontecimiento; por ello los que han (hemos) gozado de él son sabedores de que no volverá a repetirse, por más que la letra de una sevillana diga: “Cuando me enamore algún día/ me desenamoraré/  para tener la alegría/ de enamorarme otra vez.”

Tengo escrita una elegía que titulo de “un romántico”, versificada en algo tan obsoleto como son las sextinas, y en una de sus estrofas se puede leer: “…Dejadme que me crea yo un romántico/ preguntad a los árboles mi nombres,/ os dirán con sus ramas este cántico:/ sencilla y llanamente es un hombre./ Un hombre que defiende su locura/ de un mundo que amamanta la cordura…”

Y es que el amor, entre hombre y mujer es, en principio, una santa locura que los demás, los que dicen quererte, desean que no padezcas; porque amar, no se olvide, es éxtasis e infierno, y en el acontecer que va desde que brota hasta que desaparece se dan el cenit y el nadir. Porque desaparece para bien nuestro y del otro o de la otra, ya que es imposible la permanencia y, también, que vuelva a repetirse en el tránsito de la vida. Lo cambiamos, me refiero al amor, por el cariño, la seguridad o la visión normal de lo conocido, pero, como decía anteriormente, aquello que fue continúa, a modo de tatuaje, como una ausencia inacabada que siempre está presente en ti y se enreda en tu ser  cuando lo crees vencido.

Y es que aunque los amantes huyan en dirección contraria el uno del otro, siempre, en el centro de la trayectoria que los separa, se encuentran esas cuatros letras, AMOR, que bailan al son de la pasión que vivieron, porque el amor no es un apacible estanque de blancos y esbeltos cisnes, sino una tormenta que se alza hasta hacia el cielo, hacia el infierno y hacia Dios en un grito que se torna eterno.

www.josegarciaperez.es


3 comentarios:

  1. Don José para mí, no encuentro una definición y descripción mejor del amor que la de Quevedo en su soneto:
    “Es hielo abrasador, es fuego helado,
    es herida, que duele y no se siente,
    es un soñado bien, un mal presente,
    es un breve descanso muy cansado.

    Es un descuido, que nos da cuidado,
    un cobarde, con nombre de valiente,
    un andar solitario entre la gente,
    un amar solamente ser amado.

    Es una libertad encarcelada,
    que dura hasta el postrero paroxismo,
    enfermedad que crece si es curada.

    Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:
    mirad cuál amistad tendrá con nada,
    el que en todo es contrario de sí mismo”.
    Porque la definición de amor que transciende la naturaleza como el éxtasis de Santa Teresa, cuando se tiene que describir, como lo hace Bernini, sólo habla de la naturaleza de las cosas.
    http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ecstasy_St_Theresa_SM_della_Vittoria.jpg

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    1. Pues, don Antonio, los muy entendidos en literatura hispana afirman que el mejor endecasílabo (dedicado al amor y que trasciende a la muerte) de la literatura hispana es uno de nuestro común amigo y admirado Quevedo con el que cierra un soneto. Dice así:
      "Polvo serán, mas polvo enamorado"
      Abrazos.

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    2. Sí...,ya..., dichoso "Polvo", mejor enamorado, porque echado a la fuerza, amigo don José.

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