domingo, 29 de septiembre de 2013

En prosa





  En prosa, quiero escribir en prosa.
  Lo quiero hacer en la libertad de plasmar sencillamente los sentimientos que viva.
  La rima es rebuscada. Se puede construir. Se ata y sujeta a golpes de ritmos y medidas.
  No brota como la prosa, pues ésta no deja de fluir, nacer y crecer.
  Aquella se milimetra y siempre tenemos el recurso de la diéresis y sinéresis para sujetar la estrofa.
  Cuando leo mi pensamiento a través de la prosa no existen tachaduras ni borrones; es la vida escrita a trazos.
  Con la prosa se aligera uno de cargas íntimas; con la rima aparecen nuevas pesas que tiran hacia lo profundo del ser.
  La prosa es la gaviota de ágil y bello vuelo que, sin aparente esfuerzo, rasga y se desliza entre la nada del aire que respiramos.
  La rima es el colorido y el trinar rítmico del pequeño canario que llora alegre su truncada libertad.
  En prosa, prefiero vivir en prosa.

(De “Meditando en pecado” de José García Pérez)

4 comentarios:

  1. Don José, desde mi ignorancia, yo no sé escribir ni verso ni prosa, le voy a llevar la contraria. Se dice que los novelistas del realismo escribían interminables páginas que volvían a reescribir para darle sentido a sus novelas. En cambio existen poetas (Lope) que escribían una obra de teatro en verso en una noche. Pero si nos fijamos en la pintura en la que ha ilustrado Vd. el artículo, vemos un retratado, al estilo “La Tour”, con la vela alumbrándoles el rostro. Pero no puede ser de este pintor, parece más de la escuela tenebrista y prosaica holandesa como “El geógrafo” de Vermeer. Los instrumento científicos que aparecen dan para leer y releer, pensar y repensar, escribir y reescribir.
    Perdón por extralimitarme.

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  2. Pudiera ser que Lope tuviese más de un "negro", al igual que en la actualidad un señor llamado César.
    Cordial y afectuosamente.

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  3. Sí, Vidal. Y yo que escribo hasta con faltas de ortografía, en mi época de Madrid, me ofrecieron escribir de “negro” para un famoso periodista. Contesté como el flamenco, “en mi hambre mando yo”.

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