lunes, 9 de septiembre de 2013

El batacazo de Buenos Aires


       Veinticuatro horas antes que el Comité Olímpico Internacional inclinara la balanza hacia las tierras del Sol Naciente y más concretamente hacia su capital, Tokio, toda la “canallesca” daba por seguro que de todas todas, al menos, ganábamos a Estambul en la lucha que Madrid tenía por hacerse con la celebración de los Juegos Olímpicos del año 2.020 que, me imagino, no veré por televisión o por cualquier otro aparato que en los siete años que faltan para llegar a esa fecha pueda ser el nuevo patriarca de los hogares; y en este último pensamiento puede encontrarse una de las causas por la que los avispados señoritos del COI han dejado a Ana Botella en la cuneta de la ilusión.

            Los japoneses llevaron en su embajada a varios empresarios de monta, y lo primero que anunció el primer interviniente fue “estos señores de aquí atrás correrán con todos los gastos del evento”, los aludidos afirmaron con una correcta y ceremoniosa reverencia oriental, tipo samuray, la alusión del presentador y el resto fue coser y cantar con el capital privado puesto a disposición de lo público; sin ningún deportista de élite, pero sin mácula alguna de dopaje, ganaron por goleada a la enclenque Estambul y a la prepotente capital del Reino de España, esta última, al igual que la ciudad que Espronceda introdujese en “la canción del pirata”, salpicada de algún que otro dopaje, y la nuestra a la espera de que el capital privado se lucrara de los miserables euros de nuestra agónica economía.

            Pues sí, queridos lectores y lectoras, se nos puso cara de bobos con el resultado, y todo el pelotilleo que anteriormente los medios de comunicación habían concedido a los miembros del COI se convirtió en un navajeo de mucho cuidado.

            Pero un servidor va más allá, veamos si me explico al menos de forma regular: digo yo que con la velocidad que emergen los cambios en la actualidad, no sé si fue bueno anunciar a bombo y platillo, como una gran noticia, que Madrid ya tenía construido el 80% de las infraestructuras previstas para el 2.020, y me pregunto: ¿no puede quedar obsoleto, en siete años, todo lo presentado como algo positivo?

            Los habitantes de la nación donde manda el amigo de Rajoy, antes lo fue de Zapatero, han aplaudido a rabiar que la lucha libre sea olímpica en el 2.020; ya me conformaría con que el capital privado español, me refiero al de las buenas perras, luchase como los empresarios japoneses por Tokio.

            Solicito el perdón de ustedes por si no me he subido al carro de los españoles que se han sentido maltratados.


No hay comentarios:

Publicar un comentario