lunes, 23 de septiembre de 2013

Dos formas de concebir la política



         No van estas palabras dirigidas a dar la enhorabuena a Ángela Merkel por su victoria en los comicios alemanes celebrados el pasado domingo en los que ha rozado la mayoría absoluta frente a los social demócratas del SPD, Los Verdes y el partido llamado “La Izquierda”.

            De tod@s es sabido que el partido que lidera Merkel es el CDU, o sea, la Democracia Cristiana: un partido claramente de derechas, sin disimularlo y sin hacer nada por esa manía española de declararse de centro.

            En Alemania, hasta la fecha, en política, por regla general, cuando no se alcanza la mayoría absoluta manda el pacto entre las fuerzas que concurren a las elecciones. En la última legislatura, el pacto se realizó entre los democristianos de Merkel y el Partido Liberal, y en la anterior a ésta emergió el gran pacto social entre el CDU y el SPD, lo que en España vendría a ser entre PP y PSOE.

            En estas elecciones últimas, Ángela para gobernar con solvencia tendrá que pactar con Los Verdes o con el SPD; por aquellas tierras no vale eso que por estos lodazales conocemos como “pactos puntuales”; el último gobierno de Zapatero es un buen ejemplo de ello, esos pactos funcionan, ya saben, bajo la premisa: “tú me das los votos para sacar una ley y yo te doy los euros para que los invierta en tu terruño”, y así nos ha ido.

            Extrapolen los resultados alemanes a España: el PP roza la mayoría absoluta y, tras él, PSOE, Izquierda Unida-Los Verdes, UPyD y, pongamos por ejemplo PNV; no más de quince días tardarían los últimos en pasar por el tubo a los chicos y chicas del PP.

            Algo parecido a lo que ocurrió en Andalucía, ni cinco minutos tardaron los hombres y mujeres de Griñán y don Diego en expulsar a los infiernos de la oposición a las mujeres y hombres de Javier Arenas.

            En Alemania se respeta al ganador, y no se les caen los anillos de los dedos en pactar con él para sacar el país hacia delante; eso para mí, lo pragmático y lo real, es lo que nos diferencia del mundo teutón.



2 comentarios:

  1. Ya,.. La política que no gasta ni en peluquería. En España eso no pasa ni en el pueblo más pequeño (Illán de Vacas-Toledo), con 5 habitantes en julio de este año. Este pueblo ya en el siglo XVII, con 33 vecinos y un presupuesto de 2200 reales, el secretario ya se llevaba un salario considerable de 800 reales. En fin, lo de la picaresca española muy difícil de erradicar.

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  2. Imposible, don Antonio, imposible; no sabía lo de Illán de Vacas.
    Voy para abajo porque creo tengo algún comentario pendiente.
    Gracias por lo de Illán y por la atención prestada.

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