martes, 20 de agosto de 2013

Suicidarse tranquilamente


        Cuando alguien, por cuestiones de edad y malditos achaques, ve cercano el fin de su existencia comienza a ver éste, el fin, como algo lógico y comienza a prepararse para ese último momento. En otras ocasiones, por temas que se escapan a los llamados normales, ese alguien llama a la puerta del abismo, la abre y se lanza sin más al mundo de lo desconocido; es lo que conocemos por suicidio.
            Los expertos, que existen para todos los asuntos, han iniciado el estudio de conocer a través de un simple análisis de sangre las posibilidades de riesgo de suicidio en enfermos psiquiátricos que son, por regla general, los que gozan del mayor número de posibilidades de suicidarse en cualquiera de sus múltiples modalidades.
            La estadounidense revista “Molecular Psychiatry” da la cautelosa noticia, precedida por la famosa cita de Shakespeare: “Ser o no ser, esta es la cuestión”; pero toda ella hay que cogerla con alfileres porque no existen suficientes elementos para asegurar la consolidación de la noticia, pues el método se ha realizado en pocos pacientes psiquiátricos, y ellos todos varones con problemas bipolares, lo que son las cosas; ya se da casi por seguro que existen diferencias de género. Un servidor le ha dado unas pocas de vueltas a mis escasas neuronas y, ay Dios, nada más que recuerdo a hombres en ese acto, lo que no quiere decir que es dogma de fe lo que estoy afirmando.
            El biomarcador más significativo que se detecta es el conocido por el SAT 1 -olvídense del Sindicato Andaluz de Trabajadores que, a través del señor Sánchez Gordillo, muestra una vitalidad arrolladora-, acompañado del gen PTEN (protección frente al cáncer) y un par de ellos más.
            Si usted, Dios no lo quiera, padece trastorno bipolar, o sea, descompensación de litio, podría ocurrir que por su cabeza haya pasado la forma de largarse apresuradamente de esta vida; pues no, no lo haga, vaya a su psiquiatra y, además de “arreglar” su litio, dígale parte de lo que estoy narrando no sea que el SAT 1 esté “marcándole” el camino a lo ignoto.
            De toda esta posible revolución de la psiquiatría moderna, el menda, que entiende poco del tema, lo único que puede afirmar al día de hoy es que existen muchísimas más viudas que viudos; ignoro la causas, pero la realidad es esa.

2 comentarios:

  1. Don José sea sincero, de sobra sabe Vd. las causas de la existencia de más viudas que de lo contrario. Hasta la fecha, el compendio de vicios en los hombres ha sido infinitamente superior al de las mujeres. Pero la cosa se está igualando de forma acelerada.

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  2. Creo, don Antonio, que la calidad del sexo también influye. Ellas no son el débil, sino el fuerte; no lo dude.

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