sábado, 3 de agosto de 2013

Qué pena, Macarena


La Soraya del PSOE nos ha dejado la noticia de lo que nos espera a la vuelta de este problemón que ha supuesto el hecho de prohibir unos cantes de Macarena, creo que de Lora, en el Club Vera de Mar de este lugar donde el viento, en especial esta noche, silbaba nácar como en aquellos buenos tiempos en que escribí un poemario llamado “Sílabas de marzo”, y todo ello porque el cante por seguidillas o soleares molesta a un buen señor.

            Ni más ni menos, “Soraya dos” ha anunciado que, antes de irse donde quiera y donde pueda, va a dejar en la antesala del Congreso de los Diputados (no sé porque no se llama ya de “diputados y diputadas” con estos aires de igualdad que corren) que se convoque una Comisión de Investigación que use la lupa para desentrañar el asunto de la presunta “financiación B y el reparto de sobres de Bárcenas, ea ya no escribo más señor”.

            Muy bien debe saber la diputada socialista y sus “compis” de escaños que esas comisión, como todas, en caso de celebrarse no sirve absolutamente para nada, y no ya porque el PP tenga mayoría absoluta, sino porque la acrisolada experiencia de tantas y tantas comisiones que han tenido lugar solamente han servido para poner en marcha el ventilador para chamuscar de caca a sus señorías, sean de un bando o una banda.

            Más todavía, amenaza con la presentación, por parte del químico Rubalcaba, de una moción de censura al registrador Rajoy que, como es sabido, la perderá el PSOE aunque intentará socavar los cimientos de la mayoría absoluta en la que descansa plácidamente, entre otros y otras, la “Soraya uno”, o sea, la del PP.

            Pues bien, entre esa espera y la comparecencia de Cascos, Arenas y Cospedal ante el juez a mediados de agosto estamos abocado a más de lo mismo; pero pasa, por más que le pese a algunos y algunas, que el fútbol, en su modalidad de torneos veraniegos y liga profesional, embargará las sombrillas de nuevas tonalidades y todo será algo más pasajero.

            Mi tristeza, sin embargo, descansa en este posible fandango que hubiese podido cantar Macarena: “Llora el olivo su olvido,/ las redes no traen peces,/ el torrente de los ríos/ pinta las piedras de verde”.

            Otro día será.



4 comentarios:

  1. Don José, hoy se ha levantado Vd. muy cervantino, porque eso de meter una novela dentro de otra novela es del “Quijote”, pero Vd. lo hace más difícil todavía, mete una historia en cada párrafo, y oscuro, con los calores de la canícula y el “verdejo” con el pescaíto frito no tengo forma de entenderlo. Don José, por favor, no llame precisamente Vd., seguidillas a nuestro cante más grande, estas son folclore castellano; las nuestras, “seguirillas” son, como diría “La Piriñaca”, cantes que saben a sangre. Lo de prohibir, lo sabe Vd. de sobra, en este país mío de prohibiciones, nunca nada ha sido más prohibido que nuestra más grande música, EL FLAMENCO.
    Un abrazo.

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  2. Don Antonio, por favor, no hay que confundir la seguidilla (nana) con la seguyrilla, cante grande sin duda, aunque creo que la soleá lo es más. Ahí va una con la que fui premiado en La Torre del Cante:
    "Para jornales de hambre/ los tiempos que yo me paso/ sin los besos de mi madre". Cuando usted, Don Antonio, lo desee le escribo una seguirylla, que ahora no sé donde se colova la Y de Atenas. Abrazos, buen amigo.

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  3. En verdad, grande su soleá . No crea que presumo de ser purista del flamenco. No. Más bien soy su adversario, que no enemigo, y muy seguidor de su paisano José Luis Ortiz Nuevo, que en cierta medida me recuerdan a Vd. mismo; con su socarronería de la Andalucía oriental. “El purismo es un género inventado por los puristas”. A la cabeza mi paisano Ricardo Molina y su amigo Antonio Mairena. Con sus verdades absolutas y dogmáticas. Yo soy más de los que cantan como Víctor Manuel: “Ven, contamíname, mézclate conmigo”.

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