miércoles, 28 de agosto de 2013

Loa al Resveratrol


Salta a la vista que los atributos del buen bebedor de vino tinto son piel sonrosada, cierta tripa sin llegar al michelín, escasa o ninguna ira y sentido del humor, pero que mucho de lo último.

            Ahora nos llega un científico, cuyo nombre silencio para que no sea lapidado por abstemios, y afirma que, además de los consabidos beneficios que para el tictac tiene una copa de buen vino, el bueno se halla en el Resveratrol, una sustancia que nos salva del posible cáncer.

            El nombre no es bonito ni por fuera, pero la noticia es la más alegre y de mayor alcance en lo que va de año.

            Si nuestros-vuestros políticos, en vez de buscar fórmulas para “joder la marrana” al contrario, pusieran énfasis en buscar los beneficios del buen tinto, otro gallo nos cantaría, o sea, dicho de otra forma, si ejercieran con el tinto, el cáncer de la moción de censura y sus adláteres, a saber, la jodida envidia y la manía de estar siempre a la contra del otro irían desapareciendo.

            Ya en el siglo XIII, nuestro ilustre Gonzalo de Berceo, riojano, buena tierra y buen vino, el que cantara a la Virgen de todas las maneras posibles, dejó escrito aquello de: “bien valdrá como creo un vaso de buen vino”.

            La noticia sobre el Resveratrol es de tal magnitud que todos debemos alzar la copa y brindar por ella, por la noticia y, de paso, por España. ¿Se imaginan ustedes a la ciudadanía en torno a una botella anticancerígena?

            Me susurran las hojas del ficus que los nacionalistas son abstemios, ésta podría ser la causa de tanto almacenamiento de mala uva.

            Brindemos y bebamos que con el vino nos salvamos. Eso sí, con moderación y sabiéndolo hacer, y es que el hígado no perdona. Se ruega que se abstengan de comentar esta alabanza al Resveratrol los que crean que es una incitación al pecado o a machacar la salud.

            Chin, chin (disculpen los que saben japonés). Salud.

5 comentarios:

  1. Jajaja, yo no sé japonés pero me lo chivaron, así que alzo mi copa y digo ¡Salud!

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  2. Don José, aquí le mando un enlace de “Reflexiones de un Nobel de Medicina”: El secreto de la eterna juventud. Que Vd. lleva al pie de la letra y yo intento seguir a ambos.

    http://www.youtube.com/watch?v=0teDgXs9U68

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  3. Salud, Magda.
    El enlace, don Antonio, lo copio, y ya le diré. Abrazos

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  4. El enlace muy bueno, pero muy metódico. El otro día, bueno, hace dos meses, vi al médico, digamos, de familia para llevarle el resultado de un análisis. Todo bien - a base de pastillas- menos los triglicéridos que estaban cercanos a los 300. El buen hombre comezó a escribir: prohibidas las aceitunas (vale, le dije), los dulces (no hay problema, le comenté), el alcohool... y le dije, don Gregorio, para no engañarnos mi media diaria es de 2 a 3 gin-tonic o güisquis pero en pequeñas dosis y con tiempo, mucho tiempo; el bueno del doctor me observó, rompió el papel y comentó: seis meses más o menos no importa, viva feliz. Y me fui más contento que unas pascuas. ¿Qué le parece?

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  5. Me parece magnífico, lo que comenta el Nobel.

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