martes, 6 de agosto de 2013

La prisa es mala consejera



La prisa, dicen los expertos, es mala consejera; por ejemplo, hay un refrán que reza: “paloma que vuela, a la cazuela”; aquí la paloma es una buena dama y la cazuela, una cama. Pues no, no se trata de “aquí te pillo, aquí te mato”; todo tiene su liturgia, preparación y clima para llegar al disfrute adecuado y compartido.

            Si un amigo atleta que tengo, de nombre Josu, va a correr la prueba de los tres mil metros y sale embalado porque tiene prisa por llegar a la meta, a los quinientos o poco más está listo antes de llegar al primer kilómetro.

            Bueno, pues por Sevilla, “la ciudad que se basta a sí misma”, va la juez Alaya con su carrito -qué llevará en él- no al trote, sino anda que te anda, empapelando al personal achorizado con los EREs sin prisa y sin pausa, pero va erre que erre con la lupa o prismáticos atisbando el momento justo para dar el último “latigazo” a esa medusa ramificada por toda Andalucía y más territorios.

            Los chicos y chicas del PSOE, donde tengo muy buenos amigos no pringados, en especial Susana, oh Susana, tienen prisas para que la inmutable e impenetrable jueza finiquite el sumario o lo pase bien al Supremo o al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía; vamos, que están que se comen las uñas los más y los menos, tomando valium diez a mansalva, mientras a ella, a Alaya, el silencio la embarga y se enseñorea en él a la espera del ocaso que tendrá que llegar.

            Para más inri, descansa durante este agosto de desmayo, para en septiembre, con p, volver con más brío e igual tranquilidad con su majestuoso paso y su carrito al juzgado sevillano, ese que odian los encartados y al que parece que, de paso, acudirán también dos hijos del incombustible Ruiz Mateo, que ahora mismo no sé si termina en “s” el Mateo en cuestión, pero que no pierdo un segundo en entrar en el espabilaburros de Google para cerciorarme de ello.

            Los del PSOE, tan cautos ellos, andan gritando a pleno pulmón que ya está bien de espera, de sufrir la gota gorda, que venga ya y que sea lo que sea; pero ella, ay ella, la justicia no tiene prisa, porque esta, la prisa, es mala consejera.


           


2 comentarios:

  1. Don José, yo pienso que el pobre siempre va a ser considerado más corrupto que el rico. ¿Por qué? Pues porque el rico da cuenta de sus actos a Dios y a su honra y honor. Es decir, da las cuentas de su emblemático predecesor, mi paisano Gonzalo Fernández de Córdoba, “El Gran Capitan”. Que daba las cuentas al estilo del hoy Bárcenas: “en picos palas y azadones, cien millones”. Con estos argumentos, El juez Ruz tiene la instrucción mucho más complicada que la jueza Alaya.

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  2. Bastante más, pero son judicaturas diferentes.

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