miércoles, 21 de agosto de 2013

La agonía de agosto


              Va machaconamente el tiempo acabando con este volcán de agosto en el que hemos sudado su lava las dos primeras decenas y entramos en la tercera y última, la que dará paso al septiembre del veranillo del membrillo y del primer encuentro con el encanto de la fresca brisa que nos hará pensar en ir sacando el primer jersey para ese otoño anhelante que algunos aseguran será caliente socialmente.

            Volverá, no creo que bronceada, la juez Alaya a colocar sus últimos legajos sobre el enorme montón de papeles de los más de cien imputados por el caso de los EREs andaluces y señalará con su dedo índice al desaparecido Griñán, que no olvidemos dejará de ser Presidente de la Junta pero no del PSOE, del que es el mandamás honorífico.

            Volverá Izquierda Unida a pedir más carburante al PSOE de Andalucía a cambio de seguirlo manteniendo en el poder con EREs o sin EREs, al tiempo que se barrunta que exigirá de Susana Díaz, oh Susana, la esperanza, la Consejería de Educación que ya solicitó de Griñán y al que éste se negó.

            Volverá Rajoy para, junto a sus dos mujeres, Cospedal y Soraya, afrontar una posible renovación en el seno y coseno del PP, y nada más iniciarse el mes en que se celebra San Miguel veremos a Rubalcaba, con su perfil más duro, solicitando la reprobación del notario gallego y rejoneando con la moción de censura e intentando poner nervioso al impasible don Mariano.

            Volverán los nacionalistas de uno y otro rango, a saber: los disfrazados de demócratas que desean formar una nueva nación con Navarra, tierras de Burgos y Francia, los independentistas de Artur Mas, l@s fans de Esquerra Republicana que aplauden la colonización de Gibraltar; los canarios con su pío-pío y los galleguiños a intentar succionar las arcas del Estado.

            No sé si volverá Casillas, pero un servidor si volverá con fuerte y férrea armadura para detener los dardos envenenados que van a lanzar algun@s contra mi enclenque persona.

            Pero, y es lo más importante, volverá el otoño, la caqui gabardina con cierto olor a alcanfor y la lánguida caída de las hojas del ficus que yo, gracias a Dios, no veré porque ya estaré entre vosotr@s.



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