jueves, 29 de agosto de 2013

¿Inmigrante de este mundo?


           Parece ser que emigrante español es el que se va de España a otro lugar del mundo, y que inmigrante es cualquier ciudadano que sale de su territorio para establecerse en otro; pues bien, dando por cierto que no somos ciudadanos universales, qué requetepena, el todavía por chiripa Presidente de la Junta de Andalucía, y que lo es del PSOE, no se olvide, y tampoco que es hasta la fecha Secretario General de los socialistas andaluces, ha fundamentado su ya inminente salida de la Junta, en varias razones y una de ellas me ha llamado poderosamente la atención, ha afirmado Griñán: “Nosotros, los políticos de la Transición, somos inmigrantes en un mundo que ha cambiado”

            Un aspecto parece dar por sentado el político andaluz, que la política es rancho aparte, o sea, una casta, pues sino ha colocado a todo el personal provecto como extraño a este mundo, a esta sociedad, o bien que es tan sólo la política la que se encuentra en fuera de juego respecto a los valores existentes en la actualidad y que, por ello, hay que darle un giro de 180º o, como se decía antiguamente, “dar la vuelta al calcetín”.

            Pues bien, el menda lerenda que escribe estas líneas, que tiene diez “tacos” más que el dimisionario presidente, no comparte ese criterio de forma absoluta y sí, en algunas, por ejemplo en que el Senado no se convierta en un “cementerio de elefantes” o en “refugio de posibles imputados por la Justicia” y en algunos aspectos a los que, cercanos a la ancianidad o ya viejetes del todo, seguimos evolucionado con el mundo, sería mejor decir con la sociedad, aunque añoremos algunos valores que pueden ser que ya no formen parte del sistema axiológico.

            Aunque a veces, en broma, me defina como prehistórico, me sigue gustando la buena música, la apasionante lectura, la contemplación de lo bello y los clásicos griegos, entre otras bellezas que silencio. Hoy, el mundo en el que Griñán se siente inmigrante, digamos extraño, nos ofrece más facilidad para seguir disfrutando de lo bello y, como siempre, exceptuando los periodos de dictadura, la persona goza de la libertad de optar entre la bellez y lo horripilante, entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira, entre la decencia y la corrupción, etc.

            Este mundo, con sus virtudes y defectos, está ahí y yo, también. Lo que vengo haciendo desde hace setenta y siete años es luchar, a niveles muy personales, no para cambiar el mundo sino para que éste no me cambie a mí.

            Por ello, me agrada más un pan con aceite que un perrito caliente, intentar construir amor que echar un polvo, ser justo que legal, y soñar, me pirro, señor Griñán, soñando que la felicidad es posible.

2 comentarios:

  1. Don José yo creo que Griñán cuando dice sentirse extranjero en todas partes es porque siente que su equipaje está repleto; los que tenemos su edad, o diez años más como Vd., pero las alforjas medio vacías, no nos sentimos extraños extranjeros en ninguna parte. Por eso Goethe, en su “Viaje a Italia”, denuncia a sus compatriotas y a los viajeros del “Gran Tour”, que no aprendieran nada de su viaje por “llevar llenas las alforjas”.

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