sábado, 10 de agosto de 2013

El asesinato del "Ideal andaluz"



          He escrito tantas veces sobre el asesinato de Blas Infante acaecido, ya saben, el 11 de agosto de 1936 en el kilómetro 4 de la carretera Madrid-Carmona que me es pesado volver a repetir que al autor de “Ideal andaluz” lo asesinaron, según sentencia dictada en 1940, para escarnio de la inteligencia y la dignidad: “su ejecución fue debida a que se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz”.

            He narrado tantas veces su preocupación por el mundo jornalero, que ya puedo pecar de pesado por volver a transcribir aquella frase del notario de Casares en la que se lee: “Yo tengo clavada en la conciencia la visión sombría del jornalero. Yo lo he visto pasear su sombra por las calles del pueblo…”, está refiriéndose a la localidad de Archidona, lugar donde estudió el bachillerato y tomó conciencia de las necesidades del pueblo andaluz.

            He repetido año tras año que a él se deben la creación de los Centros Andaluces, el himno andaluz que no es otra cosa sino el canto religioso que los jornaleros entonaban cuando daban fin a su jornada, canto llamado “Santo Dios”, y al que lógicamente se cambió la letra por otra más reivindicativa.

            Una y otra vez, hasta llegar a la saciedad, he ido contando a unos y otros que en la Asamblea Andalucista de 1918, celebrada en Ronda, él y los suyos aprobaron la bandera y el himno de Andalucía.

            Y por si lo ignoran los no andaluces y algunos de esta tierra, en el Estatuto de Andalucía consta que Blas Infante es el Padre de la Patria Andaluza, aunque la realidad es que no existe tal patria y que somos muy pocos sus hijos.

            Pero jamás había dicho lo que sigue: “El Ideal andaluz, aquél por el que fue asesinado un santo laico, ha sido abatido por la presunta corrupción de varios mandamases de la Junta de Andalucía, por los que sin serlo, se alían con los corruptos para pisar alfombras de poder, por la ineficacia de la derecha andaluza, por la sumisión de un pueblo convertido en amorfa masa que todo lo tolera y por el no ejercicio como andaluces de los parlamentarios nacionales elegidos en las provincias andaluzas, y con el asesinato de Ideal Andaluz hemos ahondado más la tumba donde yace Blas Infante, no sea que resucite de la mano de algunos idealistas andaluces que estamos diseminados”

            ¡Andaluces, levantaos!





3 comentarios:

  1. Viva Andalucía Libre, andaluces levantaos.

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  2. Don José, me gusta hablar poco de este pasado y presente de nuestro pueblo andaluz. Pero le recordaré una cosa. No conozco una conciencia más profunda del jornalero que la de los pueblos de la Campiña de Córdoba, allí la describió otro notario, Juan Díaz del Moral.
    Y nos refrescaba la memoria otro antropólogo agrario, Antonio López Ontiveros; una pincelada: “El tópico sobre el bonito cortijo andaluz, que en este caso constituye una deformación de esa Andalucía de pandereta que tanto ha ayudado a encubrir los graves problemas económicos y sociales seculares. El cortijo va a morir no habiendo sido nada más que un edificio de explotación agraria con una vivienda indigna para los que trabajaban en él”.
    El hispanista norteamericano Edward Malefakis, cuando nos visitó en los años 60, exploró los cortijos andaluces, y se preguntaba: ¿dónde duermen los trabajadores en el cortijo?
    Esto me contestaba mi padre: “En invierno el pajar, en verano la era”.
    No sigo, me estoy poniendo de muy mala leche…

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    1. No es malo ponerse de mala leche por la injusticia; algo se puede aliviar "chateando" cualquier día por Málaga.
      Hoy, como dice Yasser, me despido con un ¡Viva Andalucía Libre!

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