lunes, 29 de julio de 2013

"Sí lo saben", Rosa Díez


          Al tiempo que desayunaba un pitufo con su aceite y sal incorporados (un día de estos va a caer con azúcar) y un doble de café con leche, pasaba las páginas del Hueva Informaciones y, de repente, me encontré con la nada agraciada cara de Rosa Díez que en una entrevista aseguraba que existen millones de españoles que son de UPyD, pero que “no lo saben”.

            En el fondo, según visión muy personal, muy pocos políticos saben ejercer la demagogia como lo hace la líder de Unión Progreso y Democracia, ella, que no sé si tiene desparramada una banda de espías por barras de bares y peluquerías, lugares donde se habla más de política que en el Congreso, sabe recoger pero que muy requetebién lo que se habla entre rulos y gin-tonic, y después, con gran astucia, lo incorpora a su catecismo de lógicas vaguedades.

            Creo que el pueblo, en su mayoría, “sí sabe” lo que pregona esta Rosa que algun@s llaman de España, pero aún sabiéndolo no se fían en demasía de ella; ella, que fue candidata a la Secretaría General del PSOE cuando se presentó el señor Zapatero, ella que fue europarlamentaria por el partido socialista, ella que fue Consejera del País Vasco por el Partido Socialista de Euskadi, ella que vivió muy bien con el carné socialista entre los dientes, ella, de la noche a la mañana, se largó y fundó UPyD.

            Juega, al igual que hizo Suárez, y yo con él, por tanto también como ella, a no ser ni carne ni pescado, simplemente caracol, quiero decir y no sé si alguien me comprenderá, tampoco me importa mucho, que ella juega a ser de centro; y me imagino, porque no es nada tonta, que sabe que el centro político no existe, o sea, que ese fiel de la balanza que no se inclina a la diestra o siniestra es una simple quimera.

            El centro electoral, que no político, es como un gran gusano formado por dos o tres millones de españoles que se desplaza, según conveniencias económicas, muy lentamente de izquierda a derecha o viceversa según lata el tic-tac de la billetera. Y ella, Rosa, puede vivir de eso, pero nada más que  de eso que no es moco de pavo, pues el que es de izquierda votará a la izquierda o tal vez, por ser crítico, se abstenga, y los de derecha, sean críticos o no, votarán siempre a los suyos.

            No existe el centro, amiga Rosa, defínete y comprobarás realmente quiénes son los que creen en tu proyecto.

             

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