martes, 23 de julio de 2013

Por fin


         Rajoy ha anunciado que el próximo 1º de agosto hablará sobre esto, lo otro, Bárcenas y, me imagino, sus sobres alentadores; digo yo.

            El Presidente se ha hecho rogar para tomar esta decisión de piar en el Congreso de los Diputados en un pleno que promete ser apasionante por el morbo de la cuestión. Estando España como está, o sea, con la soga que sube y baja camino del cuello a consecuencia de los mercados y de la llamada financiación B del PP, no ha elegido mal día para que con su socarronería gallega nos dé “pienso” para una semana más o menos.

            Dicho día, la España viajera, la que regresa a sus casas bronceada y la que llega para embadurnarse de cremas, no se va a enterar casi nada del debate en directo porque entre el trajín de las maletas, carreteras, caravanas y el cansancio que supone viajar con la canícula en su máximo esplendor, los cuerpos no se encuentran en condiciones de aguantar semejante tabarra parlamentaria.

            Al otro día, o sea el 2 de agosto, los periódicos, según ideologías al canto, proclamarán vencedor o perdedor al Registrador, los tertulianos televisivos tendrán tema suficiente para echar sapos por la boca ante y después del coito al que se someterá el “presi” y que, en estos momentos, no se sabe si será él el que recibirá la estopa o dará a diestro y siniestro, especialmente a siniestro, al resto de sus señorías.

            El debate que está a tiro de piedra, cuestión de una semana, será puesto a punto de nieve para que ese 1º de agosto se encuentre en plena efervescencia; aunque en los días previos, sus señorías más ilustres, portavoces y portacoces, irán preparando entre ellos los temas a tratar para que aquello, el Pleno, no se convierta en una escandalera e intentarán suavizar, mediante soterradas advertencias, que se tenga cuidado a la hora de señalar con el dedo índice pues mira que yo te saco esto, lo otro y lo de más allá, pero será muy difícil amañarlo como algunos combates de boxeo porque el personal se encuentra hasta el moño o la coronilla de tanta basurilla extendida por los escaños del hemiciclo.

            Irán observando durante estos días como “la cosa” se irá calentando, cuestión del tiempo que sufrimos.




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