jueves, 18 de julio de 2013

La "elegida"



         Los andaluces estamos de enhorabuena aunque la estemos pasando putas, pues para las próximas elecciones contaremos con la joven Susana Díaz como candidata socialista, tras las “primarias”, a la Presidencia de la Junta de Andalucía, aunque tal vez antes lo consiga; una nueva luz, mejor lumbrera, nos alumbrará y todo será transparencia y buen hacer.

            Como se dice vulgarmente, la buena de Susana, Susy para los íntimos, no ha dejado piedra sobre piedra, militante sobre militante, en el proceso previo de las posibles primarias a celebrar, ya ven, un candidato, buena persona, Luis Planas, de la misma cuerda del aparato para abortar cualquier desvío que no fuese el previsto por Griñán, y un iluso, no un utópico, el alcalde de Jun, reclamando el censo de militantes y la validez del voto electrónico, han quedado en la cuneta en vísperas de este nuevo 18 de julio.

            Los que intentan hacer daño a Susana, no la llamo Susy porque no me encuentro entre sus íntimos, le echan en cara que ha tardado la friolera de diez años en obtener la licenciatura en Derecho, pero según fuentes próximas a la futura candidata lo que hacía era repetir adrede cada curso de la carrera para empollarse más y más, pues sabiendo lo que le esperaba, la gloria o el infierno, las leyes tenía que sabérsela al dedillo.

            Sus enemigos, que los tiene a porrillo, aseguran que lo va a pasar mal con el, para algunos, feo asunto de los EREs, que para otros ha sido una verdadera bicoca y obra de misericordia porque gracias a ellos algunos pobres han pasado de la nada a la abundancia, del hambre al langostino de las costas gaditanas y de la casa mata al buen chalet.

            Y dicen que Susana, actual Consejera de Presidencia, lo pasará canutas, porque si la imperturbable juez Alaya ha imputado a su vice-Consejero por la citada trama, el próximo paso a dar será para arriba.

            Aunque todo está por ver, comprobar y judicializar, lo importante ahora es que ya tenemos candidata a gobernarnos, a meternos en cintura y a procurar que todos estos chismorreos se diluyan como el azúcar en el café.

            Un nuevo horizonte se vislumbra para los andaluces en un muy próximo futuro; Susana se ha convertido en la nueva expectación mesiánica, ¡hosanna a ella en las alturas!


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