miércoles, 24 de julio de 2013

Griñán mueve pieza


           Griñán anuncia su dimisión para principios de septiembre como Presidente de la Junta de Andalucía, se supone y se supone bien que Susana Díez, con el beneplácito de Izquierda Unida más alguna prebenda, se alzará como máxima regidora de los andaluces, o sea, también de mí, aunque realmente la que parte el bacalao en casa es mi mujer Rosi, de siempre, de toda una vida. Puestos a suponer, lo lógico es pensar que el actual Presidente dejará su acta de diputado por Sevilla, pues no parece lógico que aquel que ostentaba el cetro del poder, hoy se convierta en un parlamentario andaluz del montón. Y así tendríamos a Griñán convertido en un ciudadano más y sin ningún privilegio añadido a excepción, claro es, de la cobranza de su retiro.

            Existen dos versiones. La primera es que abandona la jefatura de la “realidad nacional”, Andalucía, porque la juez Alaya le sopla en la nuca la responsabilidad del fétido asunto de los EREs; si es así, todos y todas podríamos llegar a creer que, a excepción de sus acólit@s, ha hecho algo que le honra, aunque ha tardado en demasía para tomar la decisión. La segunda de las versiones es que se retira de la vida política porque un cúmulo de grandes enfermedades, y es cierto, rodea a una parte muy íntima de su familia y quiere dedicar su tiempo a ello; si es así, también es digno de aplauso. (Marcho a jugar una partida de dominó)

             Pero anda corriendo el rumor de que dará los pasos necesarios para ser designado Senador del Reino de España, designación que es posible legalmente, con lo que efectuaría, en caso de su realización, un regate a la juez Alaya y su posible aforamiento haría que fuese el Tribunal Superior de Justicia el encargado de su enjuiciamiento por ser aforado, y claro tras los casos de Blanco y Mata, podríamos convenir en que sería “tratado con cierta dulzura”.

            Pero, lo que son las cosas, cuando escribo estas líneas (vuelvo de ahorcar un seis doble), me entero de que no se retira de la vida política, o sea, sino que seguirá siendo presidente nacional del PSOE, secretario general del PSPE-A y diputado por Sevilla, y que pudiera ser senador.

            Dado lo cual, habrá que esperar a la comparecencia ante la intrépida juez del ex-interventor general de la Junta, que Alaya borde el sumario y, por lo que se vislumbra, pase a una instancia superior: Tribunal Superior de Justicia de Andalucía o Tribunal Superior de Justicia.

            Si fuese así me borro de esta democracia que ayudé a construir e iniciaré, a pesar de los años que soporto, a pensar en otra; y es que la actual es una burla total para la ciudadanía.



            

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