martes, 2 de julio de 2013

El sol desploma



El sol desploma con su ardiente velo,
la seca fuente yace desolada,
el obrero deja caer su azada
y moja el negro pan en el cazuelo.

La vieja perra busca sin consuelo
a la fresca penumbra en la fachada,
la casa del pastor, plata encalada,
es lienzo, cisne azul del rojo cielo,

y los cuerpos desnudos sudorosos
resbalan entre amores fatigados.
Una campana dobla en el estío,

alzan vuelo mil pájaros hermosos
entre bellos colores salpicados
que dan luces de amor al desvarío.


De José García Pérez


2 comentarios:

  1. Don José, como no quiero meterme en un nido de víboras y no sé encajes ni de punto de cruz; sólo me atrevo, con su tolerancia, a modificarle este soneto: donde dice estío, digo “otero”; y donde dice desvarío, digo “desconsuelo”.
    La alteración mental del desvarío, se produce, como Vd. bien dice, por enamoramiento. Que no es precisamente lo que me producen víboras y corruptos.

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    1. Lo bueno de ti, Antonio, al que un día desearía conocer, es lo bien que mezclas poesía con prosa y, especialmente, amigo, que me leas. Ahora bien, el "desvarío" (enamoramiento=locura) se queda intacto porque las vóboras no habían hecho acto de presencia.

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