viernes, 5 de julio de 2013

El copo de pepe


          Nací en una pequeña casa mata del Barrio Obrero de Melilla; era conocida por la “casa verde” porque su fachada estaba pintada de ese color; eso sí que era un brote verde y no esa mandanga a la que aludía Zapatero cuando nos engañaba diciendo que nuestra agonía económica gozaba de cierta esperanza de recuperación.

            Ya ven, tres hermanos, los padres y la abuela María nos veíamos constantemente en un pequeño y lindo recinto de unos cincuenta metros cuadrados, tirando por lo alto. Mi juguete preferido era un baúl en el que, sentado, cabalgaba las praderas con mis colts del 45 disparando, como buen sioux,  contra la soldadesca del general Custer en la batalla de Litle Big Horn por tierras de Montana.

            La existencia, esa amalgama de circunstancias que da forma a la vida, hizo que desembocase en esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, lugar que he elegido para vivir, gozar y diñarla.

            Un día, porquesí, un hombre llamado Julián Romaguera, director de Diario Málaga, me propuso escribir una columna semanal en el periódico; accedí gustoso, y no pasarían más de tres semanas le comenté que si deseaba más artículos; de manera que fui alimentando aquellos papeles con una columna diaria que bauticé con el nombre genérico de “el copo”, este, el copo es un arte de pesca malagueño por el que al alba, desde una jábega se tira una red a la mar que, después, es recogida por hombres que huelen a salitre; en la red, en el copo, vienen toda clase de pescaítos, esencialmente boquerones y sardinitas, aunque se cuelan gambas y otras especies marinas; el nombre de la columna, “el copo”, se debe a la diversidad de temas que puedo tratar en la columna, a saber, desde el amor al odio, pasando por el pecado, política, corrupción, iglesia y lo que estime oportuno.

            Cerró Diario Málaga y quedé sin mi gran juguete: plasmar “mi” verdad; Pepe Sarria, gran amigo,  me propuso escribir en el digital Diariolatorre, y aquí estoy dale que dale a las teclas, venciendo al tedio, haciéndome polvo las cervicales y ejercitando las pocas neuronas -gracias Javier, director amigo, por darme la posibilidad de ser yo-.

            Hace cerca de cuatro años escuché hablar de los blogs y le dije a un sobrino que creara uno para mí, tiene un nombre muy raro, pero si a usted le da por pinchar “el copo de pepe”, emerge, no sé de dónde, algo más de lo que escribo en Diariolatorre, o sea, desde la columna hasta poesía, pasando por sentencias y decires.

            Hoy estoy pero que muy contento porque hay una página que rastrea cinco millones de blogs, y en la estadística de hoy “el copo de pepe” aparece en el lugar 33.502; ya sé que no es espectacular el avance, pero me conformo con poco, a saber: con vivir y dejar vivir.

            Por eso lo cuento, porque sé que se alegrarán de mi particular guerra contra el silencio oficial, porque a estos, a los que silencian, los calla un servidor.

3 comentarios:

  1. Tu feliz con poder expresarte, y nosotros más por recibir el copo nuestro de cada día...
    Seguro que en breve mejora esa marca. ¡Besos!

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  2. Don José, hasta hace unas fechas, cuando me sentaba por la mañana en el ordenador comenzaba leyendo el correo, prensa (El País, El Mundo, Sur Málaga, Diario Córdoba, etc.). Ahora comienzo por “el copo de pepe” y después todo lo demás. Y si no lo hago algunos días, es porque no tengo mi ordenador a mano.
    Dicho lo dicho, cambio de tercio y quiero preguntarle una cosa: Por qué el nombre de “casa mata”, que solo se da en Málaga y Melilla. Y por más que intento descubrir su significado desde los años sesenta del siglo pasado, cuando iba a la casa de mi tía de Torre del Mar, nunca he sabido el significado de ese nombre a las casas humildes de planta baja.

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  3. Pues después de indagar algo, amigo Antonio, no he dado con ninguna explicación lógica, a lo más, lo sabrás bien, se entiende como fortificación, fortín........., pero seguiremos investigando.

    En otro orden de cosas, creo que haces mal en anteponer "El copo" a algunos de los periódicos que citas, tal vez sea por lo fresco, pues no encuentro otra explicación.
    Abrazos.

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