domingo, 23 de junio de 2013

Noche de San Juan



Los pinos plenos de envidia
cuando nos vieron de lejos
robarnos entre los sauces
el alma con nuestros besos.
Suave semilla de lumbre
agazapada en tu cuerpo
esperando un soplo anciano
para convertirse en fuego.
Puso la noche el rocío
y yo en tu nuca mi aliento
y una ráfaga de estrellas
desató tu pelo negro.
Lloró sangre la columna
donde descansan los tiempos
y una bandada de lámparas
encendió mi ser entero.
Mi pecho entre los tuyos
mis labios besando cielo
la luna roja de asombro
celosa de nuestro celo.
Noche de San Juan ardiente
desde el monte descendieron
limones por la ladera
buscando aromas de sueño.

De José García Pérez

2 comentarios:

  1. Don José, me recuerda la "La casada infiel" de Lorca.

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  2. Cuando en la actualidad, alguien, un servidor por ejemplo, osa escribir un romance sabe que está al filo del ridículo ante la maestría de Lorca en este tema lírico; pero como somos osados, de vez en cuandoo me atrevo.
    Abrazos.

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