miércoles, 19 de junio de 2013

Más Diputación


         Cuando es un clamor que la mitad de los españoles desean que las administraciones públicas adelgacen o desaparezcan por su inutilidad, y a la otra mitad ni les viene ni les va, simplemente se encoge de hombros y da la guerra por perdida, nos llega don Elías Bendodo, Presidente de la Diputación de Málaga y del PP malacitano, y comienza a sembrar que las elecciones al ente supramunicipal deben ser por elección directa de los diputados provinciales y no, como ahora, que lo son en segunda vuelta por concejales electos en los Distritos Judiciales.

            Seguro que el señor Bendodo, que así se apellida don Elías, ha echado números para las próximas elecciones y parece no salirle la cantidad necesaria de concejales para encaramarse a la bella y rica poltrona de tan innecesaria institución, puro intermediario entre la Comunidad Autónoma y los pequeños pueblos de la provincia, al tiempo que una especie de secretaría de organización disimulada para llevar el partido a todos los rinconcillos de la provincia.

            Las Diputaciones, hoy en día, no son necesarias para la normal marcha de la democracia; por un lado, las grandes localidades -en Málaga podríamos citar, entre otras, Marbella, Vélez, Antequera, Torremolinos, etc.- no pintan nada en el organigrama de la Diputación, y exactamente igual que por estos lares, podríamos hablar de todas las Diputaciones del resto de España.

            Un simple ordenador y un buen funcionario serían suficientes para nutrir y transferir las necesidades económicas de los diseminados pueblos de la provincia, y no ese batallón innecesario de enchufados, donde cada partido coloca su correspondiente cuota, que hinchan el balón de nuestra economía y que, al menor pinchazo, desparrama nuestros dineros como si fuese calderilla de su propiedad.

            Del Senado, llamado pomposamente Cámara Alta o de representación territorial, dedicaremos un día unas pocas líneas sobre su alta inutilidad, porque quién es capaz de explicarme que Madrid, con más de cuatro millones de habitantes, tenga el mismo número de senadores por votación directa que, pongamos por ejemplo, Zamora, o sea, cuatro por provincia.

            Es hora, creo, de ponerse en serio a practicar una dieta de adelgazamiento institucional, dieta que podría comenzar por suprimir Diputaciones y Senado, y para qué  hablar de las Veguerías catalanas.

3 comentarios:

  1. Don José, y yo que no había oído hablar de este “señor” Bendodo, hasta que no he aterrizado en nuestra Málaga la bella. Queriendonos vender lo invendible: las diputaciones y sus diputados.
    Don José, en estos tiempos tristes que corren, me podría vender alguna otra alegría malagueña, porque la única y permanente que conozco es el “Pajarete” de la “Antigua Casa de Guardia”.

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  2. Lo procuraremos, pero el pajarete no esta nada mal.

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  3. Lo procuraremos, pero el pajarete no esta nada mal.

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