sábado, 22 de junio de 2013

Manuel Sarria, Hijo Adoptivo de Alhaurín


         Me encontraba con disimulo el viernes en Alhaurín de la Torre, ya saben, el lugar donde el azahar se adelgaza y casi llega a tomar forma de espuma; y digo con disimulo, porque estuvimos tres matrimonios, los tres hombre y mujer, cenando en “Los barcos”, restaurante donde se comen unos pescaítos malagueños excelentemente fritos, bien servidos y clima grato y gratificante, porque la “dolorosa”, de nombre factura, estaba dentro de los parámetros de la normalidad; lógicamente no faltaron conchas finas y coquinas, estas últimas sin un granillo de arenilla; perdí algo de comba con las coquinas porque, a través del galaxys III, establecí un diálogo sobre “amor y odio” con tres amigos de Fb: Ana, Ana María y Francisco; valió la pena, aunque perdí algún que otro bivalvo.

            Pensaba dedicar ese copo a ese lío entre coquinas, Fb y sistema de los viernes, cuando acabo de leer en Diariolatorre que el alcalde don Joaquín ha anunciado el futuro nombramiento, allá por septiembre, de Manuel Sarria como Hijo Adoptivo de Alhaurín, nombramiento éste que, y ya es difícil, honrará más a la Villa, de rebote a vecinos y políticos, y que hará justicia con el hombre que nos ha sacado más de una sonrisa, y las que quedan, cuando formaba parte, al 50%, del célebre Dúo Sacapuntas.

            Persona buena, deportista al máximo, promotor de las mil una pruebas deportivas celebradas en Málaga y provincia, y amante de la chavalería, nadie como él para reconocer que don Joaquín ha acertado plenamente y plenamente, o sea, por unanimidad deben reconocerlo en el Plano extraordinario que se celebre por setiembre sin “p”, todos y cada uno de los partidos políticos, vegetarianos o no, del municipio.

            Pero es que además, Manolo pertenece a la saga de los Sarria, familia numerosa de ferroviarios, honrada y decente a carta cabal; pero hay más, cuando se le da un toque para una causa justa, ahí está Manuel: bien con una plataforma poética que se llamó Pro Ancha del Carmen, bien en la actualidad con un proyecto de corte cultural, Humanismo Solidario, al que no hace falta definir pues sus dos palabras lo hacen, o bien porque su hermano Pepe Sarria, buen amigo de un servidor, no se casa ni conmigo cuando cree llevar razón.

            En septiembre, tiempo del “veranillo del membrillo”, ahí por Alhaurín, la política va a hacer justicia con un hombre de bien.

            Enhorabuena

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