domingo, 2 de junio de 2013

La "guerra" de Alfonso Guerra


         Cuando los reporteros gráficos, allá por 1982, arremetieron con miles de “clic” al primer gobierno de Felipe González en las escalinatas del Palacio de la Moncloa, Alfonso Guerra largó con su bífida lengua una de esas frases que le han hecho famoso: “el que se mueva no sale en la foto”.

            Vino a decir, ya saben, el que se salga de la disciplina de partido está de patitas en la calle y fuera de la manduca necesaria para seguir viviendo, o sea, obediencia al canto; y, según leo, sigue en sus trece, a pesar de los años transcurridos y tal vez tenga más razón que los que andan por ahí hablando de cambiar la Ley de Partidos de pe a pa.

            De momento, y para que no existan equívocos, se retrata en contra de las dicharacheras primarias, no digamos, pues, del sistema asambleario que proclama el personal del 15-M y demás indignados; y si existen dudas, que se lo pregunten a Rosa Díez, la de UPyD, que tiene a todo su personal cogido por los mismísimos, al igual que IU, PP y todo el amplio abanico de partidos y partidas que buscan un hueco por donde meter la cabeza; para muestra, otro botón: el de Mario Conde en Galicia.

            No mucha, pero alguna experiencia tengo en ese difícil quehacer de convivir en un partido político; todavía recuerdo, como si fuese hoy, cuando los escasos y fogosos militantes de UCD y PSA, colectivos de los que formé parte, se apuntaban a las distintas comisiones para sus respectivos Congresos, los más utópicos lo hacían a la Comisión de Idelogía o cosa así, pero los mas rocosos copaban la de Estatutos, o sea, donde se cocinaba -y se cocina- todo el auténtico tinglado de poder de los partidos políticos. Alfonso, el único diputado superviviente de las elecciones de 1977, sabe bien lo que dice y por qué lo sigue confirmando.

            A él, vaya por Dios, le iban a salir un Pere Navarro del PSC respondón y filo nacionalista o una Talegón cachondeándose del personal.

            Los partidos políticos, como dice la Constitución, expresan el pluralismo político, o sea, la democracia, pero cada partido, sea de izquierda o derecha, son herméticos en el cumplimiento de sus Estatutos aprobados democráticamente por sus militantes; otra cosa es que puedan ser más democráticos internamente, pero eso es cosas de los bartolitos que votan, pensemos que libremente.

            Los que no estén de acuerdo, que me pongan verde.


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