martes, 25 de junio de 2013

Juntos hacia la nada


             Los hay que creen que este pacto que se pregona como un hecho milagroso, entre PP-PSOE-CiU-PNV-UPyD-CC, será la panacea que nos salve de la crisis porque vamos a poner los mismísimos en la llamada Unión Europea; del tinglado parlamentario se ha descolgado el  personal de Izquierda Plural y Esquerra Republicana, el cual, el personal, queda a la espera de que dicho tinglado se venga abajo para aplaudir el desperfecto.

            Ocurre que, según previsiones, votarán hoy, por ayer, lo que ahora se ha dado en llamar PNL, o sea, dicho a lo claro: una “proposición no de ley”, o sea, pan para hoy, titulares para los medios de comunicación y comidilla para tertulias, y hambre para mañana, que Dios, si es que existe, no lo quiera.

            No estoy en contra del numerito en sí, pues no es malo que Rajoy, Rubalcaba y los jefes de las distintas tribus otorguen esa sensación de bienestar a la sufrida población española y que ésta llegue a creer que vamos camino de la victoria final en nuestra lucha contra la “prima” y demás familiares del desperfecto económico que atravesamos; y tampoco es moco de pavo que ellos y ellas, en parte culpables de la ruina que padecemos, vayan unidos al encontronazo de un posible ridículo.

            Porque en el fondo, no es necesario llegar a lo más profundo, una PNL es como alguien dijo sobre la llamada poesía libre: jugar al tenis sin red; porque una ley encorseta, obliga y demanda su cumplimiento, pero una “proposición no de ley” es un brindis al sol sin toro por medio.

            Bueno, pero van con ese artilugio a solicitar que se cambie la política de austeridad por el crecimiento, y a que el Banco Central Europeo endiñe, perdón por la expresión, más recursos -billetes- para las sufridas pymes y para eso que queda tan bien del I+D+I, o sea, investigación, desarrollo y algo que se me escapa.

            Y justamente aquí debería finalizar esta columna, pero no puedo porque me pide el corazón que rompa la coraza y diga que dónde van los que sostienen que el Senado es inamovible, los que mantienen embajadas no españolas, pero sufragadas por los españoles, en el extranjero, etc.

            Suerte, mucha suerte, deseo a los representantes -es un decir- en este peregrinaje a la tierra prometida sin un auténtico Moisés que vaya de guía. 

           


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