lunes, 24 de junio de 2013

Adelgazar enchufados


      Según datos oficiales son cerca de 20.000 personas las empleadas en España por ese extraño procedimiento de alargar el dedo índice; el conocido como “Plan Soraya” desea, dicen, acabar con semejante forma de contratación, hecho que parece difícil pues de los asesores de don Mariano, una legión que encabeza el eterno Pedro Arriola, existen cerca de sesenta que no tienen el Graduado Escolar, aunque oficialmente no es necesario ser de carrera sino tener un buen olfato, o sea, saber cómo está el patio y averiguar la forma de regarlo para que los votos broten como amapolas.

            Entre los 20.000 señalados por los distintos dátiles índices de todos los partidos y partidas, los hay desde conductores de coches oficiales a los llamados asesores políticos, sean ellos de Cultura, Cementerios, etc. y, especialmente, de Urbanismo, pues es en este último asesoramiento donde las arcas son repletas de euros y, en otros casos, los menos, los colchones de los mandamases.

            No es tan fácil su localización, pues los más no figuran en los presupuestos ordinarios porque están camuflados en partidas diferentes, y además le va la vida al que dé con ellos pues es su modus vivendi.

            La media que vienen a cobrar anualmente es de unos 50.000 euros anuales por cabeza, la tengan o no, lo que viene a sumar unos mil millones de euros pagados por los de siempre, usted y yo, y cientos como usted  y yo.

            De todo ese mogollón de vividores, amiguetes, cuñados y afiliados a partidos, son los ayuntamientos los que se llevan la palma, ya que los “pobres” ediles tienen que echar mano a alguien que sepa hacer, o aparentar que sabe hacerlo, labores propias del Área de trabajo asignado al ya ilustrísimo -que no por ello es ilustre- señor concejal de turno.

            Lógicamente, tras los ayuntamientos, se encuentran las Autonomías, siendo Cataluña y Andalucía, la primera con más de trece millones de euros y la segunda con cerca de nueve kilos de la misma especie, las que se dedican al espeso arte de localizar y enchufar a sus hombres y mujeres de confianza.

            Así está el patio que muchos creen de su propiedad, pues bien, supongamos que es necesaria esa muchedumbre a la que se le ha aplicado el dedo; si fuese así, que también se vayan a la puñetera calle y, para su sustitución, se aplique los criterios de mérito, capacidad y publicidad, o sea, la justicia, mejor todavía, la decencia.

            

2 comentarios:

  1. Don José, no me lo creo, lo del “Plan de la Soraya”. Recuerda que escribía Vd. el día de San Antonio sobre la corrupción que nos invade. Y yo le contestaba que la corrupción como que estaba inoculada en nuestra sangre española. Por qué soy tan escéptico. Le contesto: Sabía Vd. que la “Señora del Plan” colocó al marido el año pasado de “asesor” de Telefónica. Abogado él, seguramente el abogado será un extraño experto en enchufes de cable y sin cable de telefonía.
    En fin, este “Plan” lo veo más fracasado que mi antiguo plan de ligar en mis ferias tristes.

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  2. Pues querido Antonio, no sabía lo del cableado del marido de doña Soraya; sin embargo, tengo la sensación de que el "adelgazamiento" va en serio. Claro es que una cosa son las sensaciones y otra, bien distinta, las realidades.
    Abrazos.

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