miércoles, 22 de mayo de 2013

Y fue la luz



           La boda de la hija de Aznar fue, en su momento, un fasto innecesario para un Presidente de Gobierno que parecía austero en su forma de vida; en la actualidad, dicha ceremonia alanza visos de locura e ineficacia política que puede enterrar la vida política de la alcaldesa de Madrid, señora Botella, y mermar el conato de deseo del ex presidente de volver a la primera línea de la política española.

            Creo que no existe persona alguna que no haya metido alguna vez la patita a lo largo de su existencia y que, si pudiese, intentaría borrar dicha metedura de su currículum; desde luego que a un servidor de ustedes le haría falta una buena cantidad de estropajo para llevar a cabo mi propia limpieza.

            Aznar fue un buen Presidente de Gobierno durante el cuatrienio 1996-2000, tan bien lo hizo que en el cambio de milenio obtuvo una gran mayoría absoluta; sin embargo, fue a partir de ese instante, tal vez porque el poder casi absoluto se le subió a la chorla, cuando cometió cuatro o cinco tonterías, diría yo que barbaridades, que acabaron con su hegemonía, claro es que sin olvidar el tristemente famoso 11-M que terminó por sepultarle cuando el pueblo, inducido por la oposición, colocó la copulativa “y” griega entre guerra de Irak y matanza de Atocha, uniendo ambas tragedias.

            Uno de sus errores, tal vez el más grave, fue el clic que sonó en Las Azores con sus amigos Bush y Tony Blair y, auque es cierto que poco hizo, por no decir nada, el ejército español en aquella guerra contra Sadam, lo pagó en las urnas el lánguido Rajoy; otra imbecilidad fue la sentada, piernas arriba, en el rancho de Texas del Presidente de los EEUU, puro en ristre y por último, la boda en cuestión que de nuevo salta a la actualidad por los treinta y siete mil pavos, aseguran, que los dueños de la “depuradora” Gürtel, Correa y El Bigote, regalaron para que hubiese luz a toda pastilla en la ceremonia y posterior bacanal.

            Y donde hubo luz, hoy existe oscuridad, por no decir tiniebla, porque a ver quién me explica qué hacían dichos mangantes en aquella boda en la que el padrino de la misma ha insinuado que tiene el gusanillo de querer volver a la política activa.

2 comentarios:

  1. Enrique de Quirós23 de mayo de 2013, 23:12

    Creo que, por vez primera, no estoy de acuerdo contigo: Aznar fue un mal Presidente, tanto en su primera como en su segunda etapa...y si fue bueno, lo sería para su compañero de pupitre y demás amiguetes...y aunque hiciera algo bueno, su prepotencia lo hizo malo. Así lo pienso, ¡amigo!

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  2. Pues tampoco sé muy bien si lo hizo extra o para cate; los datos objetivos, elecciones del 2.000, le otorgaron un notable.
    Abrazos.

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