martes, 7 de mayo de 2013

Más allá de Mou, Griñán


       De manera que viene el señor Mou, entrenador para lo bueno y lo malo del Real Madrid de don Florentino, y va y dice que Iker no jugará más, que Pepe tiene 31 tacos y se le han cruzado los cables y que, por su parte o sus partes, que no es lo mismo, el piensa seguir en el Real Madrid pase lo que pase.

            Dicho lo anterior que puede ser un cataclismo en estas últimas jornadas de lo que se ha llamado en definir como la mejor liga del mundo conocido, nada tiene que ver con las medidas del señor Griñán y don Diego que, sin encomendarse a Dios o al Diablo, ambos con mayúsculas, han anunciado que, diga lo que diga el recortador mayor del reino de España, el notario Rajoy, han decidido recortar el 40% de las extras de julio, llamadas hace años, del 18 de julio por aquello del subidón de armas que el muy general, y mayor dictador, señor Franco, sostuvo contra el legítimo, aunque ineficaz, gobierno de de la II República de España.

            Vamos, que el personal funcionarial y agregados andaluces no va a tener para abonar los gastos de los seguros de automóviles y demás recibos que los organismo pasan por estas fechas, además de sesgar los posibles diez días de vacaciones ganadas a pulso durante un año en que las tijeras, bien afiladas, han hecho de los suyas.

            Parece, cree un servidor que ya no sabe si es derechas o de izquierdas, sino de ese molusco que es el  caracol que no es ni carne o pescado, si tal medida será tomada por un encogimiento de hombros de las huestes de Cándido, Toxo y acólitos, pero que si tienen algo de vergüenza torera o de clases, me imagino que se echarán al ruedo ibérico para lanzarse, sin peto alguno, en contra de las medidas del POSE-A y de IU-A que, según mi modesto entender, han realizado una muy extraña pirueta que, por cierto, ha dejado a don Mariano como adalid de esta España que se nos derrite sin que nadie haga algo por salvarla.

            Resulta que la izquierda, ay Dios lo que son las cosas, ha salvado a Rajoy y Montoro de ser los únicos culpables de la ruina de tantos y tantos españoles que ganaron oposiciones para asegurarse las habichuelas. Aquí, llámese España, nos va abrumando, aunque no lo creamos y por ello tal vez me crucifiquen, el hedor de una izquierda que no sabe que lo es, o sea, la poltrona por encima de todo.


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