viernes, 10 de mayo de 2013

Las palabras de "Juan el de Cartajima" (LVII)


"... un engendro de alguna mente contumaz
y rabuda, como la de Juan el de Cartajima,
tan lugareño y tan sabio como corresponde
a un hombre de tierra y mar..."


De poetas  LVII

Pues sí subí a la Sierra de las Nieves para invitar a 
Juan a que pasase en la ciudad que todo lo acoge,
Málaga, y todo lo silencia, la noche blanca. Y
sonriendo, recitó: "En este retiro de Cartajima
me siento seguro. Aquí no llegan los ecos de 
vuestros cascabeles y sortilegios. Te lo explico 
por última vez: en el lugar existen cinco reuniones
a horarios distintos: la de los jubilados, otra para
el tute, una de cierta rojería campesina (los jornaleros
son mi perdición), la de la cosa "culta" y, ya sabes,
mi preferida, la de pinsapos y rapaces. Sé la hora
de las reuniones y, según mi estado de ánimo, me
echo un subastado o me encanta observar la ceremonia
de algunos jubilados alrededor de la petaca y del
librito de fumar. Aquí todavía se usa: un auténtico
rito. Dedico una parte de mi tiempo al laboreo del
pellizco de tierra que he comprado y ya al anochecer,
cuando el lobo aúlla, me retiro, ceno cosillas de la
matanza, tomo un pucherete y leo, principalmente,
a Pessoa. Cuando me place voy a Ronda y ella, ya sabes,
Mar, y yo, nos fundimos en un solo ser. Y somos felices, sin más"

Juan

2 comentarios:

  1. Pessoa, Mar, y Ronda... inmejorables elementos para momentos inolvidables...
    ¡Besos!

    ResponderEliminar