jueves, 23 de mayo de 2013

Bajo Lupa, la juez Alaya


          Por los juzgados de Sevilla camina la juez Alaya con su carrito de mano donde, parece ser, porta algunos papeles del caso de los EREs fraudulentos andaluces; erguida, imparable, majestuosa, con la mirada fija en un infinito de muy difícil definición, ajena a las cámaras y con una extraña belleza que hace que media Andalucía la ame y la otra media, la odie; pero toda ella, me refiero a la tierra de María Santísima, practica la espera ante su definitiva decisión judicial.

            Acusados, imputados, sospechosos, gobernantes, sindicatos, abogados y más de cuatro tapados, consumen cantidad de tranquilizantes mientras esperan su llamada para ser interrogados por la juez en esas macro entrevistas que tienen una duración media de ocho horas largas.

            Todos esperan el desenlace final, pero éste se va haciendo demasiado largo; bien por la complejidad del mismo o bien por una extraña enfermedad que padece la magistrada.

            Es por ello que don Gonzalo Moliner, Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, ha expresado que “de momento” no piensa abrir expediente disciplinario a la juez Alaya, pero que si el asunto de marras se sigue demorando tomaría medidas extraordinarias contra tan bella representante de la Justicia.

            Que no me la toquen, por Dios, que no me la toquen pues parece ser la única con capacidad suficiente para confeccionar una única madeja con tanto corrupto suelto. No la toque, no lo insinúe, no deje caer ese “de momento” tan extraño que ha soltado usted, señor Moliner, tal vez en un lapsus de posibles deseos contenidos.

            Sabemos que, ante tamaño choriceo que se esconde en los papeles de la juez Alaya, ustedes, o quién sea, le han asignado dos jueces de refuerzo y, también sabemos, que ella, oh ella, ha renunciado a uno de ellos.

            Las prisas, en asuntos de tantas toneladas corruptas de millones de euros, imagíneselo, señor Moliner, en monedas de cincuenta céntimos, no son buenas. Hay que afinar mucho, más todavía y, sepa usted, seguro que lo sabe, que el pueblo andaluz es paciente por naturaleza.

            No tenemos prisa alguna, pero si deseamos Justicia y, hoy por hoy, este caso de los EREs andaluces creemos que está en buenas manos, qué digo buena, buenísimas.

6 comentarios:

  1. Tiene mala pinta... Un tufillo indefinido pero con "almas" de destrucción positiva...

    No me gusta nada, la verdad...

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  2. Muy mala pinta, pero lucharemos contra ella.

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con la defensa que hacéis: no imaginas cómo es de necesaria esta actuación para depurar presuntas responsabilidades jurídicas que dan poco presunto asco por parte de los presuntos sinvergüenzas de turno.
    Pero me parece que si hubiéseis defendido también con tanto ahínco a quien investigaba a los "hotros" tampoco hubiese estado nada mal...
    un abrazo,

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  4. Creo que en la segunda parte de tu comentario no llevas mucha razón.

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  5. Me habré equivocado, pero pensaba que cuando Garzón, Bermúdez, Pedraz o, a veces, Marlaska y algún otro hincaba el diente a alguien no siempre era tan bien recibido. Era un juez político, estrella, resentido...
    En fin, será que me equivoco. Me sucede a veces,

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