viernes, 5 de abril de 2013

Soplan vientos



         Corren vientos, no sé si buenos o malos, que pueden perjudicar no ya a la Marca española, porque por estos andurriales no hay más Marca que el Marca, ya saben, el periódico más vendido en España, lo que de por sí da para pensar un rato largo.

            Sabemos que no todo el mundo es corrupto, pero también es cosa sabida que semejante lacra se ha instalado en todos los estamentos de la sociedad española, desde los corralones del malagueño barrio de la Trinidad a las estancias donde el personal está acostumbrado a realizar el pipí en moquetas, llámese la Zarzuela, y en el recorrido que va de uno a otro sitio: ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades, comunidades autónomas y los que buscaban finanzas para el partido que sustenta al Gobierno central.

            Si a ello le añadimos los cinco millones de parados, la imposibilidad de que los mayores de 50 años puedan encontrar un nuevo puesto de trabajo, la fuga de jóvenes al exterior para buscar sustento, la incapacidad de nuestros gobernantes para dar un vuelco al sistema de productividad y la calle, me refiero a que cada día que pasa la calle clama contra el sistema, podríamos asegurar que España va camino de un auténtico desastre.

            Los últimos desastres vergonzantes: los paseos del señor Bárcenas como si esto no fuese con él, la imputación de la Infanta Cristina, la desvergüenza de su marido, los errores del Rey, la princesita Carinna, los programas de corazón en los que se mezclan asuntos que dan vergüenza con escándalos políticos, el río revuelto en que se ha convertido la política y el si te vas, no te  preocupes que yo te acojo en mi cortijo, conforman una situación que, al menos, podríamos tildar de preocupante.

            Nada más que es necesaria la mecha, su encendido y el estallido final; por ahora, pero tal vez porque nos tememos los unos a los otros y sabemos de nuestras fobias existe una tensa calma que, en un momento de locura, puede conseguir que el polvorín explote.

            Hubo otros tiempos y partidos democráticos en que España no estaba al borde del abismo. Me refiero a UCD, al que creo habría que intentar reinventar, a la vergüenza, vamos.

2 comentarios:

  1. "Puede conseguir que el polvorin explote" ¡No me jodas, Pepe! eso hay evitarlo como sea, resucitando a UCD, sobre todo a algunos de los que fueron, o resucitando al mismisimo demonio, que creo que murió hace años, a quien sea, pero hay que evitarlo y no solo por miedo, si no por convinción. Un abrazo Don José.

    ResponderEliminar