lunes, 8 de abril de 2013

Fumar es un placer



          Fue en Sevilla donde me enamoré de Sarita Montiel. La amé a reventar, como creo que hicieron todos los jóvenes españoles de la época, incluidos los del cangrejo con camisa azul mahón.

            Era linda, sensual, despampanante, atrevida, hermosa, única y, además, lo sabía y presumía de ello. Aquella voz que penetraba, oh Dios, los sentidos y nos hacía levitar cinco o más centímetros. Sara y su último cuplé fueron dos ráfagas de aire fresquísimo que enmudecieron el “Cara al sol”, “Montañas nevadas” y al mismísimo dictador.

            Fuimos testigos de que la insinuación era más erótica que la burda pornografía de hoy en día, y que una voz modulada era capaz de pintar un fresco lienzo de pasión contenida. Qué labios, qué pechos, qué mimos, qué temblor, oh Dios, con su visión sagrada.

Estimé durante cierto tiempo que fue Bogart el que me arrojó al vicio de fumar, hasta que llegó Sara, oh amor, y lo convirtió en un placer, y se hizo el milagro sin necesidad de brujerías y creencias trasnochadas.

Y el torero, el santo relicario, el dolor, la muerte y la resurrección: la del cuerpo que consigue que tu corazón llegue a la auténtica arritmia, la que proviene de ver algo sagrado a lo largo y ancho, incluido boca y ojos, del cuerpo de una maravillosa mujer que sonríe, besa y te trastorna en un instante de gozosa y sagrada visión.

Que a nadie se le ocurra insinuar o decir a lo bruto que soy un machista de mucho cuidado, que a nadie, sea hombre o mujer, se le ocurra porque voy a por él o ella.

Es que la amé en la imposibilidad de ser aceptado por ella, cabalgué su cuerpo en noches de nácar y besé sus golosos labios en la imagen que de ella construí.

La deseé como a nadie, ese fue mi mejor pecado.

4 comentarios:

  1. Como tu muy bien dices, nos enmudeció a todos...Nunca el Cuplé fue "insinuado", que no cantado, como ella lo hizo. Como tu, la desee y tuvimos suerte de que nos fuera inalcanzable, ya que así no tuvimos que "batirnos". Un abrazo...y ya tenemos más cosas en comun.

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  2. Sara nos enamoró retroactivamente a todos los que amamos la belleza, la sensualidad y el Arte. Por cierto, ahora que me acuerdo, también murió ayer la Tatcher, o como se escriba. Descanse en paz, también, pero... qué diferencia.

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  3. Hombre o mujer.... la belleza hay que reconocerla, y ella fue inmensamente bella. Si a eso unimos talento, y carácter... mujer de bandera.

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  4. Bueno veo que Sara, de una u otra forma, dejó una huella... eso es lo seguro.
    Abrazos.

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