viernes, 12 de abril de 2013

El husmeador Verstrynge


           Soy de los que creo que las personas pueden y deben cambiar de mentalidad a lo largo de su vida. He sido testigo, por pura casualidad, de numerosas transmutaciones políticas, también religiosas, en lo mucho que llevo existiendo.

            Comprobé como aquellos que estaban en contra de la OTAN con ardor guerrero, pasaron a estar a favor de la misma y situaron a uno de sus hijos predilectos, Javier Solana, al frente de ella; alguna que otra sonrisa le debo a uno de los mejores gestores políticos de la Transición, Paco Fernández Ordóñez, por su triple salto mortal llevado a cabo desde el Franquismo al Socialismo, con estación en la UCD de Adolfo Suárez; qué decir de este último, que de Ministro Secretario General del Movimiento Nacional pasó a ser el primer Presidente democrático de España; todo ello sin meterme en los juramentos contradictorios de S.M. el Rey; y para que nadie vea en mí un fervor por la feroz crítica, un servidor dejó la formación centrista para recalar en el cainita Partido Socialista Andaluz de Alejandro Rojas-Marcos; ello sólo por considerar algunos ejemplos de ese cambio de mentalidad al que aludía a principio de este “copo”.

            Pero nada es comparable a la química que posee Jorge Verstrynge, nuevo adalid de los “escarches”, que tras haberse rozado con el nazismo, ejerció de Secretario General de Alianza Popular, se afilió al PSOE y anda, hoy en día, casi con la muleta del inolvidable “Cojo Manteca” en su afán por cambiar el sistema político actual por rancio y obsoleto, al tiempo que aconseja que todas las manifestaciones se realicen en Madrid por aquello de que en la Carrera de San Jerónimo se encuentra el Congreso de Los Diputados, lugar donde se cuece o dora la política española.

            Ver para creer, que diría el incrédulo del apóstol Tomas. Qué país, oh Dios, qué país este nuestro en el que todo se digiere, olvida y trota al compás del señor Jorge de marras que, afirma el muy ladilla, asistió al “escarche” que le endosaron a la Vicepresidenta Soraya en los aledaños de su domicilio para comprobar “in situ” cómo se hacían esas cosillas.

            Que pague los 1.500 euros de multa y no se vaya de rositas para darnos la tabarra en cualquiera de las tertulias que pululan en televisiones o radio. Eso, que pague por husmeador

2 comentarios:

  1. Tipo pintoresco, sin duda...
    Aunque en su biografía hay un dato que me pone tierno: nació en Tánger, como mi padre.
    Un abrazo

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