miércoles, 6 de marzo de 2013

Vaya usted a saber



          Unos se alegran, otro se entristecen, y a los más les importa un pepino que Hugo Chávez la haya palmado, eso ocurre entre los que lo conocían de referencias, ya saben, los pobres y ricos de Venezuela, toda Hispanoamérica, los “demonios” estadounidenses, charros, canadienses, europeos, oriente medio, y las emociones se van diluyendo a medida que nos adentramos en la profunda China, en los malditos cuernos de África o en las inexpugnables montañas de Afganistán.

            Lo que se dice sentirlo, un servidor no lo va a echar de menos más que al señor que se ha suicidado hoy por el perverso desahucio. Y claro, todo es por la proximidad y las junteras. Vamos, que si soy yo el que la diño, el inventor de la revolución bolivariana se hubiese quedado exactamente igual que está en estos momentos, o sea, impávido.

            Pero esta maldita profesión, la de escribir porquesí, el más contundente de los motivos, porque lógicamente comprenderán ustedes que no lo hago por parné, me lleva a la obligación de enhebrar unas torpes palabras para igualarme a los gurús de las letras, prensa, revistas, informativos, etc.

            El hombre, conocido por algunos como “el gorila rojo”, aunque algunos ahora se hagan el sueco -linda forma de ir por la vida- ha sido un hombre controvertido, tipo de persona que yo definiría como querido, odiado y temido.

            Golpista venido a menos y Presidente de Venezuela, por las urnas, tenía un gran desparpajo a la hora de hablar, tanto es así que el prudente Rey Juan Carlos I lo mandó a callar, aunque Hugo se pasara la recomendación por los mismos, también conocido por el par. Aunque el gobierno de España no era muy amante de Chávez, le hemos vendido armas, porque la pasta es la pasta y no hay que confundir las churras con las merinas.

            Al igual que en España, donde tú pegas un zapatazo y te salen cuatro parados por metro cuadrado, por aquellas tierras brotan litros de petróleo a porrillo. Así que Hugo era mimado por sus enemigos, querido por sus pobres y envidiado por todos.

            Maduro, antiguo conductor de autobús urbano, llamado a sucederle por las buenas o por las malas, vaya usted a saber, ha soltado que el líder de la revolución bolivariana ha sido envenenado por sus enemigos. Vaya usted a saber.

            Yo, por mi parte, he cumplido.

2 comentarios:

  1. Tu por tu parte, Pepe, cumples todos los días y lo haces, como yo, porque te sale de los "cataplines", has visto que "finilis" un Abrazo

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  2. Fiel a tu cita, amigo Enrique. Qué alegría saber que estás ahí, "a pie de página", como tú dices. Abrazos.

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