viernes, 22 de marzo de 2013

Uf, escribir de política


Si alguno de ustedes me lee de higo a breva, habrá caído en la cuenta  que escribir de política me cuesta un trabajo que no está pagado con nada. Claro es, que los hay que parecen no teclear sobre el asunto de marras y, si escudriñas un poquitín en sus artículos y columnas, la política, más bien diría la democracia, aunque sea jugando al escondite está siempre presente.

            Pero hay que ser objetivos en la medida que se pueda, oh la objetividad, esa gran desconocida de la que todos hablamos y ninguno practicamos ya que siempre arrimamos la sardina al ascua o viceversa.

            Claro es que desde que hace cuarenta y ocho horas la juez Alaya ha vuelto a sus funciones, el PSOE-A, el del señor Griñán, y también los chupópteros e intermediarios del caso conocido como los EREs andaluces, les ha entrado un tembleque propio del Viernes de Dolores, y lo digo por lo que se avecina durante la Semana de Pasión.

            Abogados, sindicalistas, políticos, viudas, vividores y un sinfín de presuntos ladrones de lo nuestro, de lo público, van a pasarla canutas. Algunos están de nuevo enchiquerados, a otros, serán torpes, les han registrado debajo de la cama y han encontrado miles de euros, y para colmo de este pueblo, el andaluz, que en buena medida mira al cielo para ver si saldrán tronos y pasos, cristos y vírgenes, hermanos mayores, legionarios, regulares, marinos y los trompeteros de siempre, no se le ha ocurrido mirar debajo de la tierra que es donde, según cuentan los malvados periodistas, pueden estar enterrados millones de euros.

            Aquí pega un “pelotazo” todo bicho viviente si se lo ponen a huevo. Que todo esto es una vergüenza de sinvergüenzas. Que un servidor no debería escribir o hablar de “política”, sino actuar, pero cómo hacerlo cuando de norte a sur, de izquierda a derecha y de este a oeste el personal trinca lo que puede.

            Ea, se dan cuenta porqué no deseo tratar lo intratable. Es que me cabreo de mi propia impotencia, de esta sociedad invertebrada, sumisa, callada y tolerante.

            Y venga todo dios con el papa Francisco, que no Paco, que esa gentuza no merece perdón ni leche, sino que le zurren de lo lindo, con amor Santidad, pero que le zurren.



2 comentarios:

  1. "El personal trinca lo que puede" y más, querido amigo, y más...ya por trincar se han trincado sus propias verguenzas...si es que alguna vez la tuvieron. Aunque nos duela, sigamos hablando.

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  2. Es que la "cosa" se pasa de castaño oscuro, pero seguiremos.
    Abrazos.

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