sábado, 2 de marzo de 2013

Horas bajas



            Llega cualquier amigo o amiga y te pregunta de sopetón: ¿cómo estás?, y tú, al igual que un servidor, tienes múltiples respuestas. Le puedes decir: “bien”, “mal”, “normal”, “tirando”, “recogiendo”, “bueno, podría ir mejor”, “no estoy muy católico” o “en horas bajas”, entre otras muchas contestaciones.

            Todas ellas tienen un significado diferente, aunque algunas podrían interpretarse como similares. Creo que la más positiva es la de ir “recogiendo”, o sea, no dar nada de lo que ocurra a tu alrededor como superfluo, sino sacarle a todo su lado positivo e ir incorporándolo a tu existencia; y en ese recoger entra todo, pues nada se da por negativo. Creo que de cada cien personas a la que se le haga la pregunta anteriormente citada, a lo más una de ellas contestaría de forma tan positiva.

            Sin embargo, me llama la atención que la respuesta de estar en “horas bajas” conduce, casi siempre, a una muy buena conversación; pues no es extraño que el preguntón o preguntona, a renglón seguido, te diga: “cuenta, cuenta”, con lo que ya puedes haberte ganado una buena tarde o un tostón como la copa de un pino.

            Si contestas “mal” o lo que es peor: “muy mal”, el diálogo puede finiquitar en un santiamén, porque el común denominador de los que nos rodean tienen bastante con su problemática, y no va a venir uno a chafarle la tarde o la noche, y digo la noche o la tarde porque estas conversaciones, por regla general no se dan por la mañana.

            De toda la gama de posibles respuestas, creo que la más difícil de explicar es la de “estoy en horas bajas”, pues podría definirse como una situación de esperar no sé qué, de un tedio insoportable, de saber que la existencia de uno esta milimetrada, de creer a pie juntilla que el asombro ya no es posible o, tal vez, de estar deseando interiormente que cualquier día se tronche la vida.

            A qué viene este pequeño rollo, pues ciertamente no lo sé, porque de lo que yo quería escribir era que la política está en horas bajas; y, sin embargo, ha salido algo más humano.

            Si fuésemos realmente amig@s, para mí sería una maravilla que me contestasen a ese ¿cómo estás?, pues habría tema para rato.

5 comentarios:

  1. Pues mira, José, para introducir una variante en tu serie de contestaciones, yo voy a decirte que "estoy encantado de leerte" y seguro que esta contestación te da tema para un nuevo Copo. Un abrazo.

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  2. Bueno, ya veremos... pero pudiera ser. Abrazos

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  3. Pues, encantado de ser tu amigo...¡Fíjate tooooodo lo que da de si...!

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  4. Estoy... con una taza de café, leyendo el copo nuestro de cada día, lo que de alguna forma hace que estés más cerca de esta tierra granaína, así que lo podría resumir en un "bastante bien, de momento". Besos a puñaos.

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