jueves, 21 de marzo de 2013

El grafitero y la concejala


             Cerrada mi segunda residencia, Gran Vía, por unos días, acudí a La Esquina del Pinxo a realizar una cura de desintoxicación de tedio y ordenador. Pedí un crema que sorbí con deleite y armonía, tras la toma busqué el periódico decano de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, al tiempo que solicité de Alfredo un gin-tonic en copa de balón y me dispuse a darle un repaso a la papelada entre sorbo y sorbo.
                            
            A doble página, lo que nunca un poeta profesional consiguió, se narraba una de las historias más conmovedoras jamás leída.

            Resulta que en una de las avenidas más pobladas de Málaga, llamada “Carretera de Cádiz”, están apareciendo gafritis con textos de amor firmados por Fenómeno Libra, y la concejala de ese distrito Mariví Romero, digamos de paso que me debe un café y un regalo pero que se hace la loca, anda buscando al autor o autora de los mismos para que no “ensucie” más las paredes y muros del lugar, pues, según ella hacer desaparecer los mensajes del grafitero cuesta un porrón de euros.

            Así que, sin llegar a colocar la buena de Mariví un “se busca grafitero Fenómeno Libra”, ha puesto en marcha una operación de la policía municipal, a la que podría unirse la Benemérita si fuese necesario.

            “Fenómeno Libra”, tiernamente enamorado o enamorada, va sembrando Carretera de Cádiz de versos de este estilo: “Quiéreme si te atreves”, “Quiero ser feliz y quiero que tú seas la razón”, “Prueba mis labios y no querrás volver a probar otros”, “Sonríe, no dejes que nada borre esa preciosa sonrisa”, “Estoy siempre contigo, aunque tú no lo sepas”… o sea, un rosario de versos que ya quisieran rezar algunos en este próximo Viernes de Dolores, que ya no lo es, o escribir algunos vates a los que no hay dios que entiendan su poética.

            Venga Mariví, te perdono el café, no el regalo ni el cachondeo que tienes conmigo desde aquel día que lo prometiste, pero deja a Monchito -sospechan ya de alguien- que de rienda suelta a su santa locura.


3 comentarios:

  1. Una ciudad sembrada de versos... ¿acaso hay pintura más agradable?
    Ayyy, la primavera. ¡Besos!

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  2. ¿A qué es bonita la historia?... me cachis con Mariví.
    Besos.

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  3. Yo también quiero que FenómenoLibra decore mi centro

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