martes, 5 de marzo de 2013

El cocodrilo de cada uno o una


        Con seguridad que alguno o alguna de vosotr@s habéis escuchado ese chiste en que un señor va a la consulta de un médico y, ante la pregunta del galeno del porqué de su visita, el nuevo paciente le contesta: “mire usted, señor doctor, vengo a decirle que tengo un cocodrilo debajo de mi cama”; ya se pueden imaginar la sorpresa del médico que, tomando la dirección del “enfermo”, le recetó una cajita de valium 10.

            Pasado un par de meses del suceso, paseaba un domingo el doctor -hombre de buena memoria- y al leer el nombre de la calle por la que transitaba, recordó que en ella vivía aquel extraño hombre que le habló del cocodrilo y la cama, sacó de su bolsillo el galaxy S III y buscó el nombre  y la dirección exacta del paciente; una vez que los encontró fue al domicilio correspondiente y preguntó al portero:
-          ¿Vive aquí don Florencio Ramírez?
-          ¿Y eso?
-          Es que tenía un cocodrilo debajo de la cama, y se lo comió.

Aparte de la poca gracia que tiene el chascarrillo, goza sin embargo de una muy buena enseñanza moral y humana, o sea, si usted tiene un problema, cosa que es segura, o acaba usted con el problema o este termina con usted.

    En cierta ocasión, un servidor de sí mismo, tenía un cocodrilo permanentemente al lado, e iba de un lado a otro preguntando a diestra y siniestra una solución para finiquitar al “cocodrilo problema”. De tal forma fue mi peregrinaje en busca de averiguar la forma de acabar con él, que por mí pasaron hermanos, amigos, curas y psicoanalistas, pero el “cocodrilo” seguía creciendo de tamaño, y un día que paseaba por el Tajo de Ronda estuve a punto de acariciar el fondo de tan hermoso precipicio; caí en la cuenta de mi locura, y con la fuerza de un buen Sansón, agarré al cocodrilo de marras y lo lancé hacia abajo, estallando en mil pedazos.

   Viene esto a cuento, y miren que no es un cuento, porque si tuviesen un gran cocodrilo en sus entrañas, que tal vez lo tengan, denle su merecido o él, el problema, acabará con usted.

  Vamos, lo que siempre se ha dicho: “coger el toro por los cuernos”




2 comentarios:

  1. Habrá que editar, algún día, un Libro con tus enseñanzas...cuando se edite, apuntame el primero

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  2. Si así fuese, no lo dudes.
    Un fuerte abrazo.

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